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Libia: «Es mejor que sigan adelante a que se queden aquí”

Mira, a mí no me gusta, pero es preferible que sigan adelante a que se queden aquí —con todas sus enfermedades y medicinas”, afirma un doctor universitario de Sabrata, “eso es lo que pensamos todos nosotros. El problema de luchar contra el contrabando de seres humanos hacia Europa es que acabaremos siendo engullidos por la gente que viene de Somalia, Níger, Etiopía, Nigeria y ahora de Siria. Libia no puede acoger a tanta gente”.

Desde la revolución contra el dictador libio Muammar el Gaddafi en 2011 y el desmantelamiento de las agencias de seguridad en Libia, esto ha tenido un efecto directo sobre el comercio del contrabando, en unas zonas más que en otras. El contrabando de seres humanos desde Libia hacia Europa por mar ha florecido en algunas poblaciones pesqueras tradicionales que luchan contra el desempleo. Debido a la necesidad desesperada que tienen de asegurarse una fuente de ingresos, muchos hombres jóvenes se dedicaron al negocio rápidamente y de forma voluntaria. Algunos tenían un conocimiento anterior del proceso, desde finales de los años 90 y principios de 2000, durante el régimen del dictador. Esto permitió que continuara con facilidad el contrabando de personas. Algunos contrabandistas siguieron implicados, incluso después de la Conferencia Internacional que tuvo lugar en noviembre de 2006 en Trípoli sobre la inmigración ilegal y el tráfico de seres humanos. Se adoptaron medidas intensivas para tratar de detener este comercio. Cientos de contrabandistas fueron detenidos junto con sus socios. Desafortunadamente, el negocio no fue erradicado por completo.

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Avanzando hacia la actual situación en que se encuentra Libia, sin un Estado y teniendo que hacer frente a las diferentes milicias responsables de la seguridad mientras trata de implantar en cierta medida la ley y el orden, ha surgido una nueva hornada de contrabandistas. La generación joven y despreocupada cuenta con las suficientes armas de fuego para iniciar una nueva guerra, motivados por la posibilidad de hacer dinero de forma rápida y fácil. Utilizan los medios de comunicación de forma inteligente para llevar el comercio hasta el siguiente nivel, en conexión con otros traficantes de toda África y Oriente Medio. Los jóvenes intocables están corriendo la voz de que las ciudades costeras de Libia se encuentran abiertas al negocio.

Dos ciudades en Libia sobresalen en este negocio: Zwara y Sabrata. Ambas situadas en el oeste de Libia, vecinas entre sí. Zwara, conocida por su historial de contrabando, debido a su proximidad a la frontera con Túnez. Sabrata, por su parte, era tradicionalmente una población pesquera famosa por sus preciosas playas y sus ruinas romanas perfectamente conservadas. Resulta irónico que el mismo puerto en que desembarcaban los romanos sea ahora una de las poblaciones más utilizadas por los inmigrantes ilegales para comenzar su viaje hacia Europa bajo la mirada atenta de El Tío, el nuevo jefe de las operaciones de contrabando de seres humanos en Sabrata. Se trata de un joven “revolucionario” que dirige su propia milicia, la cual ha sido reconocida recientemente como brigada del ejército controlado por Trípoli como recompensa a su participación en el levantamiento contra el ISIS en Sabrata. Esta supuesta participación ha sido puesta en entredicho y levanta sospechas, puesto que algunos miembros destacados entre los extremistas locales del ISIS han resultado ser familia directa de El Tío. Y aunque con toda certeza él es responsable de una gran parte de las operaciones de tráfico de seres humanos que se producen en Sabrata, no es el contrabandista más afamado. Este honor recae sobre el ciudadano local de más edad conocido como El Doctor.

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Se puede afirmar que El Tío es un aprendiz de El Doctor, considerando que comenzó su carrera trabajando bajo sus órdenes durante algunos años, antes de establecerse por su cuenta. El Doctor es un padre de familia de buenos modales, afable y encantador, que únicamente se ocupa de proporcionar a la gente el camino para llegar hasta la “tierra prometida”. Al parecer, intenta por todos los medios que su negocio se centre exclusivamente en eso. Pero su visión de “vieja escuela” y su concepción de lo que es éticamente aceptable en el negocio del tráfico no es la misma que tienen los jóvenes de la nueva generación. Por un precio aceptable, cualquier cosa puede entrar o salir de contrabando. Armas, drogas, subsidios del gobierno, diesel y todo lo imaginable.

Con esta mentalidad empresarial ha logrado acumular una gran cantidad de dinero, poder e influencia. Hasta tal punto es así, que El Tío es ahora el único jugador en el tablero y ha obligado a El Doctor a hacer sus negocios en otros lugares. El nuevo estatus de El Tío se ve reforzado por los vínculos familiares, puesto que su clan es uno de los más conocidos e influyentes de Sabrata. El enviado libio de la ONU (I.A-D), es familiar suyo; y por añadidura uno de los principales comandantes locales del ISIS, también es pariente suyo. (A.A-D) también conocido como (A.H), es un pariente. La mezcla de dinero, armas y poder de clan se asemeja más a los cárteles mexicanos de la droga que a los revolucionarios de la primavera árabe. Curiosamente, el primer paso para cruzar Europa comienza en Facebook, puesto que los contrabandistas aprovechan la popularidad de las redes sociales para aumentar su alcance y su clientela.

Numerosas páginas web anuncian los servicios y los precios de una travesía en barca hacia la “tierra prometida” con números de teléfono de intermediarios que actúan como empleados de agencias de viajes. Se puede llamar, reservar, pagar y salir de viaje. Dependiendo de desde dónde se vaya a viajar, se proporciona una ruta hacia Libia. Por ejemplo, los refugiados sirios que viajan a Europa pasarán primero a Turquía, luego a Trípoli, Libia, en avión y, posteriormente, se trasladarán a Sabrata, donde aguardarán su transporte por el mar. Sin embargo, los viajeros africanos no tienen tanta suerte. Tras una travesía a través del Gran Sáhara hasta el sur de Libia, normalmente Sabha será la primera parada segura. Dependiendo de los contactos que posea el intermediario allí, su estancia en Sabha variará de días a semanas. En muchos casos, el intermediario aprovecha la oportunidad para escapar con el dinero y los viajeros se quedan atascados en Sabha hasta que puedan pagar a otro intermediario local para continuar su viaje o, de alguna forma, viajar hacia el norte para trabajar y ganar dinero en las proximidades de la ciudad de salida. Tras haber logrado reunir el dinero necesario para cruzar, normalmente entre $1500 — $2000 por persona dependiendo del intermediario y el medio de transporte. Por ejemplo, la opción más barata y arriesgada sería la “fluoka”: una pequeña barca de pesca de un solo motor en la que pueden caber unas treinta personas muy apretadas que tiene grandes probabilidades de volcar. La mayoría están deseando tener la suerte de ser capturados por la guardia costera italiana a unos 30km mar adentro.

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Para este tipo de barca, los traficantes normalmente enseñan a una de las personas que va a cruzar a manejar el motor. Les proporcionan un GPS y una ruta establecida, así como algo de agua y comida. En algunos casos, si tienen suerte, reciben chalecos salvavidas. La opción más extendida es la de la “jarafa” —un barco de pesca entre mediano y grande en el que caben unas 200-300 personas bastante cómodas. Es una opción más segura, pero para el contrabandista también es más cara que la de la barca pequeña. Normalmente, el responsable supervisará personalmente la operación, puesto que existe una mayor probabilidad de que salgan mal las cosas con un número tan elevado de gente y dinero. Asimismo, la logística de moverse y tratar con tanta gente constituye un reto y la resolución de este problema es precisamente lo que situó a El Tío en el mapa, al establecer su cuartel general en una planta de procesamiento de atún abandonada en la playa. El almacén puede acoger a cientos de personas con facilidad.

Las condiciones de este antiguo edificio no son aptas para los seres humanos, por no hablar de los niños y las mujeres embarazadas. En este tipo de instalaciones es donde se dan los casos de abusos más flagrantes, desde humillaciones hasta abusos físicos y sexuales. Al cabo de unos días de hallarse confinados como ganado, son trasladados hasta su medio de transporte, en el que partirán hacia la “tierra prometida” con los sueños de alcanzar una vida mejor al otro lado. Tristemente, para algunos la playa libia será la última tierra que vean. Cientos de ellos llegarán arrastrados por el agua hasta la playa, sus cuerpos en descomposición.

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En raras ocasiones, a la unidad de la policía que lucha contra la inmigración ilegal se le permite hacer lo que llaman una redada. Los infelices serán trasladados a campos de detención donde permanecerán a la espera de ser deportados, en unas condiciones que no son mejores que aquellas en que los encontraron. Con dificultades económicas y recursos limitados, las autoridades luchan para afrontar el problema, lo que lleva a numerosos habitantes locales a decir que “es mejor que sigan adelante a que se queden aquí”.

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