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Libia es la nueva Medellin

Ubicada en el corazón de la preciosa provincia montañosa de Antioquía, Medellín es una ciudad llena de cultura, arte y una gran comida local. La ciudad cuenta con todo lo necesario para ser un gran destino turístico: desde un tiempo agradable todo el año hasta una vida nocturna vibrante. Pero la ciudad también está luchando por acabar con el estigma de tiempos más oscuros, tiempos en los que los carteles criminales y las milicias armadas planeaban como una sombra por la ciudad. En el momento cumbre de su poder, los carteles controlaban Medellín y lo dirigían como su propio club para caballeros. Los funcionarios locales y representantes del gobierno de un modo u otro tenían vínculos directos o indirectos con ellos.

mapalibiaEn la actualidad, Sabratha se está convirtiendo rápidamente en la Medellín de Libia. Ciudad hermosa en tiempos, y con un enorme potencial, ahora ha caído en manos de los carteles de traficantes y las milicias armadas. En la actualidad, con los políticos locales y la situación de seguridad por los suelos, la vida diaria transcurre a merced de estos grupos. Si a esto añadimos los vínculos estrechos que existen entre los clanes en la sociedad libia, nos encontramos con el ejemplo perfecto de una ciudad corrupta fallida. Es cierto que la introducción del proceso democrático en los funcionarios del gobierno local electos por lo general ha sido un proceso limpio y libre, pero como hemos podido experimentar, gente con influencia puede usar y manipular este sistema para conseguir los resultados que desean.

Por ejemplo, un hermano de un comandante de la milicia local y conocido contrabandista de narcóticos se presenta a las elecciones municipales locales; con muchos recursos a su disposición, y con la renuncia de muchas personas a presentarse a las elecciones locales, al final termina consiguiendo un puesto en el consejo municipal. Otro caso es el del propio subsecretario del consejo municipal, quien tiene un hermano que es el principal cerebro de la trata de personas, “El Doctor”, y como estos hay vínculos en todo el gobierno local. Otro ejemplo lo hallamos en el ámbito de la educación. El ministro de Educación local tiene unos vínculos estrechos por su clan familiar con otro destacado traficante que también se dedica a todo tipo de actividades ilegales en la ciudad, el comandante de milicias “El Tío”. Además, varios hijos del ministro son miembros de su infame milicia. Cuando el Dr. H. Eizwagi, el único hombre sin vínculos directos o indirectos con estos clanes, consiguió un puesto en el consejo municipal y posteriormente fue elegido para dirigir el consejo, él y su familia fueron objeto de una presión increíble para que se doblegaran a la voluntad de los carteles locales, hasta tal punto que acabó huyendo de la ciudad junto a toda su familia con destino a Turquía.

La influencia de los carteles de trata de personas sobre el consejo local es tanta que, por ejemplo, en los últimos meses, cuando la corriente empezó a arrastrar cientos de cuerpos a las costas de Sabratha procedentes de los barcos atestados de inmigrantes que volcaban frente a la costa, el consejo municipal no pudo hacer ningún tipo de comentario, por no hablar de intentar parar esta tragedia humana o poner fin a este horrible crimen. En los últimos días, tras una serie de protestas de la población local afectada por una misteriosa enfermedad que golpeó a esta ciudad costera, muchos la atribuyeron a los cuerpos en descomposición que se acumulaban en las playas cercanas durante semanas. Por temor a un levantamiento local, el consejo municipal emitió un comunicado corto y tibio en el que condenaba en general la trata de personas que estaba teniendo lugar en la ciudad, sin mencionar nombres ni apuntar con el dedo a ninguna organización en particular.

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Al igual que en Medellín, la mayoría callada de Sabratha está compuesta de ciudadanos devotos y pacíficos que están siendo aterrorizados por las bandas criminales desde hace unos años. Su única solución para poder recuperar su ciudad es unir fuerzas contra la corrupción, contra la trata de personas, contra las milicias armadas que explotan la ciudad, al igual que dijeron no a DAESH cuando juntos se levantaron y consiguieron librar a Sabratha del mal de los extremistas, siguiendo el ejemplo de Medellín, que mucho después de la marcha de los carteles de Escobar, consiguió demostrar que sigue siendo tan hermosa como siempre. Del mismo modo, mucho después de que se marchen las organizaciones criminales, Sabratha seguirá manteniéndose en pie, como hizo durante 4000 años.

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