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La guerra fría en Sabrata

Desde la caída del régimen de Libia en 2011, el antiguo dictador Muamer al-Gadafi y la escena política libia han atravesado una situación muy inestable, como mínimo, a causa de todos los contrabandistas proscritos y los traficantes que cuentan con el apoyo de milicias criminales de filiación sospechosa. Las cosas empeoraron más aun cuando el general en la reserva Khalifa Hafter lanzó la operación dignidad contra los extremistas en el este de Libia tras tres golpes de Estado frustrados. Esta maniobra del general dividió a la sociedad libia y abrió un violento y letal conflicto militar a medida que la operación del general iba teniendo éxito en el este de Libia, en particular en la provincia de Brega. La situación en la parte occidental es más complicada, ya que el objetivo público prioritario de la operación dignidad es expulsar a los extremistas. El trasfondo de este juego de poder por parte de Hafter es la destitución de los islamistas que se unieron al proceso democrático y consiguieron cotas de poder desde la revolución libia de 2011.

Sabrata no es una excepción si la comparamos con otras ciudades libias que se han visto afectadas por su atractivo político virgen. Se considera que Sabrata es una ciudad afiliada a los islamistas debido a su participación en la operación Amanecer en 2014-2015. Sin embargo, desde el levantamiento local contra el DAESH y sus simpatizantes de la localidad, la ciudad ha sido testigo del auge de un nuevo actor: un grupo salafista sólido y con fuertes apoyos que sigue las enseñanzas estrictas del clérigo saudí Rabbia Al-Madkhli, y que está enfrentado con el resto de actores islamistas. En este sentido, cabe destacar a los Hermanos Musulmanes y el Grupo Combatiente Libio (LFG, Libyan Fighting Group) y su declaración pública de apoyo a Haftir.

Este caos político no pasó desapercibido para los demás actores destacados de la ciudad, en particular los cerebros del contrabando. En primer lugar, el señor de la guerra más joven ya está metido o asociado con la operación Amanecer, y ha creado una milicia que está aumentado su influencia y riqueza en los últimos años, pero que carece del sello oficial de aprobación del Gobierno. Todo esto cambió tras el levantamiento local contra DAESH el verano pasado. El Tío, apodo por el que se le conoce, implicó a su milicia Anas Al-Dabash en el apoyo al levantamiento. Algunos críticos señalan el hecho de que su primo es el tristemente famoso Abdallah Al-Dabashi @ Abdullah Haftir, un mando superior de DAESH en Libia que estaba en busca y captura y de algún modo desapareció sin dejar rastro. Se rumorea que la brigada de su primo tuvo algo que ver en su huida. Por otra parte, el gobierno de salvación en Trípoli le recompensó entonces incorporando su milicia al ejército libio, y le dio el aura pública que ansiaba. Por otra parte, su principal competidor, El Doctor, tampoco se quedó de brazos cruzados viendo cómo su rival directo conseguía protección política. Sin embargo, al no contar con un ejército militar reconocido para su organización de contrabando, El Doctor utilizó medios poco convencionales para construir su arquitectura de protección y seguridad de apoyo a su negocio. Así, congregó a su alrededor su apoyo local y tiró de sus múltiples contactos familiares. El arma más poderosa que encontró El Doctor es el auge de la secta islamista salafista y su expresión de apoyo a la operación lanzada por el general Hafter en el este. Esto le dio al El Doctor una oportunidad perfecta para apoyar este movimiento y contrarrestar la influencia de El Tío y su creciente poder militar, de tal manera que El Doctor y sus socios empezaron a canalizar dinero para el establecimiento de este movimiento con dinero y armas y transformarlo en una milicia poderosa.

libia puerto

La construcción de una estructura de poder en ambos bandos alcanzó un momento cumbre el dos de septiembre de 2016, cuando dos parientes de El Tío capitanes de su organización (Walid y Mohamed Al-Dabashi) murieron a consecuencia de disparos en su cuartel general en la playa de Teleel, al oeste de Sabrata. Haciendo uso de su milicia oficialmente reconocida, El Tío inició una operación de seguridad a gran escala y descubrió que los supuestos asesinos eran civiles escogidos al azar. Fueron detenidos e interrogados. Muchos de ellos eran salafistas con vínculos con su rival. Dos de ellos fueron ejecutados y eliminados en el centro de la ciudad a medio día como mensaje. Esto provocó que el otro bando aumentara sus contactos con el campamento Karama (dignidad) como medida para protegerse políticamente y aumentar más aún la tensión entre ambos señores de la guerra al haber implicado a civiles inocentes en la guerra fría criminal, que no tiene nada que ver con la política ni la seguridad sino con la avaricia y la violencia extrema.

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