Facebook

Situación de los centros de detención en Libia: ámbitos público y privado

Libia es hoy la encrucijada de la migración irregular. Desde la caída del guía libio, este país se ha convertido en el principal punto de tránsito de los migrantes irregulares. Acuden de todo el país procedente del África subsahariana. Ante esta marea humana que cada vez es más incontrolable, han aparecido centros de detención en todo el país, sobre todo en las ciudades de Trípoli y Sabratha.

Actualmente existe un centenar de centros de detención dependientes del ámbito público y privado.

En el caso de los centros públicos, están controlados por la autoridad libia. Miles de migrantes se encuentran allí, algunos de ellos desde hace más de un año.

Reunidos en una habitación, estos migrantes se enfrentan a numerosas dificultades, a saber: falta de espacio para acostarse, y problemas de nutrición y salud. A ello se añade el problema de insalubridad que,

a menudo, es causa de algunas enfermedades que sufren los migrantes.

El arroz es lo único que se puede comer, a veces después de dos días. Solo sobreviven los más resistentes, pues los más vulnerables terminan muriendo.

Las mujeres dan a luz en condiciones muy difíciles y a menudo pierden a sus hijos por falta de cuidados.

A los hombres les suelen llevar a plantaciones para realizar trabajos difíciles. A otros simplemente los venden para ser explotados en trabajos forzados o como esclavos sexuales por particulares homosexuales. En cuanto a las mujeres, a veces las llevan a prostíbulos en donde trabajan gratis para los oficiales de prisiones o simplemente son vendidas a individuos que las utilizan como esclavas sexuales.

Para no olvidar nada, los migrantes tienen una falta absoluta de productos de primera necesidad y se ven obligados a realizar actos delictivos, y esto va de mal en peor.

Uno de los responsables de la cárcel de GRYANN me dio a entender que cuentan con medios limitados para hacer frente a las necesidades de los migrantes, que cada vez son más numerosos.

Por otra parte, hay centros privados gestionados por particulares. La mayoría de estas cárceles privadas son propiedad exclusiva de los guardacostas libios, de los oficiales de prisiones e incluso de ciertos policías.

La forma de funcionamiento es sencilla: mantener cautivos a los migrantes en una habitación, torturarlos y pedir rescate a sus respectivos familiares que permanecen en sus países de origen.

¿Cómo consiguen tener migrantes?

Hay que recordar que los oficiales de prisiones, los guardacostas libios y los traficantes trabajan en estrecha colaboración para desgracia de los migrantes. Cuando los migrantes son detenidos en el mar, son conducidos sistemáticamente a la cárcel y trasladados desde allí a casas para ser explotados por particulares que algunas veces, como ya he dicho, son gente uniformada, guardacostas e incluso oficiales de prisiones.

Otra estrategia es el secuestro, que consiste en detener a los migrantes en las calles, encerrarlos y torturarlos. Este sistema lo utilizan mucho los que no pueden acudir a la cárcel para comprar a alguien al que torturar o que no disponen de contactos en centros penitenciarios públicos para conseguir migrantes.

Aquí se constata lo mismo: escasez de productos de primera necesidad, insalubridad y riesgo de contraer enfermedades.

Los migrantes se ven obligados a comer solo una vez al día una barra de pan para tres con un vaso de agua azucarada. A menudo solo se puede acceder a esta comida una vez cada dos días.

Además, los golpean a diario, pues, según sus verdugos, esta es la técnica para obligar a sus familias a reunir rápidamente el dinero para la liberación de los suyos.

La situación de los migrantes en Libia sigue siendo la misma a pesar de los levantamientos que se producen en todo el mundo. Se siguen produciendo llegadas masivas de personas dispuestas migrar de forma irregular que, muy a menudo, terminan encerradas en cárceles o en el fondo del océano.

John Dahl Carter
Lobo solitario
El hijo de África