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El Papa insta a ser “protagonistas del bien” porque cada uno es culpable del bien que podía hacer y no ha hecho

El Papa Francisco ha invitado este domingo a ser “protagonistas del bien” y a no sentirse contentos cuando se haga el mal porque cada uno es “culpable del bien que podía hacer y no ha hecho”.

Durante su intervención previa al rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, se ha referido al apóstol Pablo para exhortar a los presentes a “no entristecer al Espíritu Santo” y a vivir de una manera “coherente” con las promesas del bautismo renovadas en la confirmación, basadas en “renunciar al mal y adherir al bien”.

Francisco ha explicado que esa renuncia al mal significa decir “no” a las tentaciones, a la cultura de la muerte que se manifiesta en la fuga de la realidad hacia una felicidad falsa que se expresa en la mentira, en el engaño, en la injusticia, en el desprecio del otro”.

Es decir, ha añadido a quitar del corazón toda amargura, arrebatos, ira, gritos e insultos y toda clase de maldades porque “envenenan el corazón” y llevan a imprecaciones contra Dios y contra el prójimo.

Por otro lado, el Pontífice ha recordado que además de no hacer el mal, para ser buen cristiano es preciso “hacer el bien” y, de nuevo citando a San Pablo, ha pedido a los asistentes a ser “mutuamente buenos y compasivos”.

“Muchas veces escuchamos a algunos decir: Yo no hago del mal a nadie. De acuerdo, ¿pero hace el bien? Cuantas personas no hace el mal, pero ni siquiera hacen el bien, y sus vidas transcurren en la indiferencia, en la apatía, en el desinterés”, ha dicho.

Precisamente, ha insistido especialmente a los jóvenes en que esa actitud es contraria al Evangelio y a la juventud que, por naturaleza es dinámica, apasionada y valiente.

Así, ha añadido: “no basta con no odiar, es necesario perdonar; no basta no tener rencor, es necesario orar por los enemigos; no basta no ser causa de división, es necesario llevar la paz donde no existe; no basta no hablar mal de los demás, es necesario interrumpir cuando escuchamos hablar mal de alguien”.

El Papa advierte de que quien no se opone al mal, lo alimenta de forma alguna y por eso es preciso “intervenir donde el mal se difunde”, esto es “donde faltan cristianos audaces”, al tiempo que ha invitado a caminar en la caridad.