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Situación de los inmigrantes en las costas de Libia y Túnez

Hasta ahora, era Italia, y concretamente la isla de Lampedusa, el destino favorito de los inmigrantes subsaharianos.

Sin embargo, desde la llegada del nuevo ministro del Interior italiano, Mateo Salvini, la situación ha cambiado radicalmente. En efecto, en solo unos meses el recién nombrado ministro ha convertido la inmigración en su caballo de batalla. Los barcos humanitarios que pertenecen a ONG como OPEN ARMS o SOS MEDITERRANEO tienen prohibido el acceso a los puertos italianos. Tenemos, por ejemplo, el caso del barco de SOS MEDITERRANEO al que el nuevo ministro le prohibió atracar en suelo italiano el pasado mes de junio. La misma opinión existe en la isla de Malta donde el Gobierno maltés ha sido categórico: la isla no acogerá a inmigrantes italianos. Tras pasar tres días en la isla, el Gobierno español dio luz verde para que el barco pudiera atracar en el puerto de Valencia con los 629 inmigrantes rescatados en las costas libias.

Un caso casi idéntico se da en las costas tunecinas desde el sábado pasado.

En efecto, un barco que pertenece a una empresa tunecina de gas rescató a unos cuarenta inmigrantes en las costas libias y se encontró con la prohibición de atracar en los puertos de Italia, Túnez y en la isla de Malta.

Conviene señalar que no se trata de un barco humanitario, por lo que no está acostumbrado a este tipo de situaciones en alta mar. No obstante, las autoridades maltesas han abastecido el barco en agua, pero la cantidad era insuficiente como afirmó el inmigrante debilitado que contactó conmigo.

La Unión Europea ha expresado su deseo de crear plataformas de desembarco en África, y más concretamente en Marruecos y Túnez, propuesta que ha rechazado Túnez porque dice que no quiere verse invadido, a largo plazo, por inmigrantes subsaharianos dado que la situación actual está ya descontrolada. Por esta razón el Gobierno tunecino no quiere que el barco atraque en el puerto tunecino. En cuanto a Malta e Italia, ambos países se mantienen firmes en su decisión de cortar el paso a los inmigrantes al rechazar que los barcos humanitarios atraquen en su territorio.

Asimismo, parece que el acuerdo firmado entre el antiguo ministro del Interior italiano Marco Minetti y los guardacostas libios ha sido reforzado por el nuevo ministro. Según lo dispuesto en el acuerdo, los guardacostas libios debían impedir el paso a los inmigrantes africanos utilizando todos los medios disponibles. A cambio, conseguían dos barcos que les permitían realizar bien su trabajo. Probablemente esto explica que se abandonara en alta mar a tres supervivientes de un naufragio ocurrido el 15 de julio en el que fallecieron cerca de 158 inmigrantes. Los tres supervivientes fueron rescatados 48 horas más tarde por el barco español OPEN ARMS.

Así pues, la ruta de Italia se ha vuelto difícilmente accesible y los inmigrantes lo saben. Por esta razón, y para no frenar el flujo de inmigrantes con destino a Europa, los passeurs han optado por dirigir los convoyes hacia las costas españolas. España es por ahora el único país que acepta los desembarcos de los buques humanitarios en sus costas. Otros inmigrantes prefieren simplemente intentar escalar la valla de más de 6 metros que hace las veces de frontera entre España y Marruecos.

Hasta ahora eran los inmigrantes que pasaban por Marruecos los que preferían la ruta de España, pero desde que la situación se ha complicado y que ni Italia ni Malta quieren acoger a los inmigrantes, se está enviando también a los inmigrantes de Libia y Túnez hacia las costas españolas. De momento España está aplicando con flexibilidad su política migratoria y todavía acepta en su territorio a los inmigrantes subsaharianos procedentes del Magreb.

John Dahl Carter
El lobo solitario
El hijo de África.