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El Rey ha muerto, larga vida al Príncipe

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Las bodas libias suelen celebrarse durante tres días. Martes, miércoles y jueves. Cada día y cada noche tienen sus propias tradiciones y supersticiones. Para el novio, la celebración principal es la actividad más importante, ya que las familias aprovechan esta oportunidad para hacer alarde de su riqueza y su posición social.

En la boda de una importante familia de Sabratha no se escatimó en gastos. La celebración principal empezó un caluroso miércoles por la tarde y multitud de amigos y familiares acudieron a la gran casa familiar del novio, ocupando toda la propiedad. Durante los preparativos se montaron tiendas abiertas y se colocaron asientos bajo la sombra de los árboles. A última hora de la tarde el banquete estaba en marcha. Cuando unos familiares cercanos del novio estaban sirviendo comida y bebida a los amigos y familiares, llegó un grupo que causó gran agitación, atrayendo todas las miradas y provocando cuchicheos entre los invitados.

Entre los invitados que llegaron tarde se encontraba un joven alto con barba. Resultaba familiar… saludaba y daba la mano a todos los que se iba encontrando. Cuando se acercó, quedó claro que era Hatem, el nuevo príncipe de Sabratha, también conocido como Al-Bollo. Se ha convertido en la nueva estrella del cerebro del tráfico después de la guerra. El pasado mes de octubre era un traficante de segundo nivel y se ha convertido en la mano derecha del principal rival del Tío, el Doctor. Desde que el Doctor ha reducido sus actividades (al menos aparentemente), Al-Bollo ha pasado a figurar en primer plano y no tiene miedo de alardear de su riqueza, de sus colecciones de coches rápidos, de su protegida mansión en la playa y del grupo de matones que le acompañan allá donde vaya.

Es cierto que la trata y el tráfico de personas en Sabratha es menor que en los últimos años, pero no ha cesado por completo. Las fuerzas de seguridad, con la ayuda de la nueva cúpula militar de la ciudad, la Brigada Salafista, ha estado tratando de luchar contra las actividades ilegales en toda la ciudad…excepto en una zona, en el distrito de Al-Wadi. Aquí es donde tiene su base la Brigada Salafista y donde se aloja la sala de operaciones de seguridad que supervisa la seguridad de la ciudad. ¿Les extraña? Es sencillo de explicar: en la guerra que inició el pasado mes de octubre contra el principal cártel y milicia armada en la región, la Brigada Salafista respaldó a las fuerzas del ejército con las armas y los hombres que le había suministrado el cerebro local de Al-Wadi, el Doctor, para derrotar a su rival. La sala de operaciones de seguridad llegó a un acuerdo con el Doctor para aceptar su apoyo con la promesa de que haría la vista gorda con sus actividades de tráfico y no tomaría medidas en su contra. Ambas partes cumplieron el acuerdo, pero ello ha hecho que las actividades de tráfico en Al-Wadi, un distrito agrícola situado al este de Sabratha, no se encuentren con ningún impedimento y que en este pequeño territorio entren millones de dólares en un momento en que la mayor parte de Libia está atravesando una crisis de dinero en efectivo.

Al-Bollo ha sido inteligente a la hora de hacerse propaganda de cara a la juventud local sedienta de dinero. Su estilo de vida ha atraído a hordas de jóvenes que desean pertenecer a su equipo. Porto Marina, nombre que puso a su mansión en la playa, opera casi con absoluta impunidad en actividades de tráfico de migrantes con destino a Europa. Hay un chiste local que se refiere a que las operaciones son ya tan profesionales y oficiales que los viajes/vuelos tienen hasta número. Al mismo tiempo, también se ha ejercido un control más estricto sobre las operaciones de tráfico de personas y esta área de operaciones se ha visto reducida. Para el cártel del tráfico, tener el control total de lo que ocurre en su territorio se ha convertido en algo de vital importancia.

En estos momentos se están produciendo muestras de descontento en toda la ciudad y las fuerzas de seguridad se han convertido en el blanco de todas las miradas por hacer la vista gorda ante lo que está ocurriendo. Hace poco, un importante Imán local acusó a los ciudadanos y a la milicia local de acomodarse ante esta situación y beneficiarse de ella.

¿Puede ser esto el comienzo de una especie de presión sobre las fuerzas de seguridad locales para que aborden el tema del tráfico ilegal en el área bajo su control o vamos a volver a ver cientos de cuerpos arrastrados cada día hasta nuestra misma puerta?