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El Gobierno evita censurar el encuentro en prisión de Iglesias-Junqueras pero se desvincula de la iniciativa

Celaá deja claro que el líder de Podemos no actúa de “delegado” del Ejecutivo en la negociación de los Presupuestos

. El Gobierno ha evitado censurar el encuentro que celebrarán este viernes en la prisión de Lledoners (Barcelona) el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el presidente de ERC, Oriol Junqueras, pero se ha desvinculado totalmente de la iniciativa de esta visita, de los asuntos que vayan a tratarse en ella y de la imagen que pueda ofrecer esta cita de cara a la opinión pública.

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la portavoz del Ejecutivo y ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, no ha expresado malestar alguno por el encuentro y las consecuencias que pueda tener para la negociación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado que el Gobierno quiere llevar al Congreso tras el puente de diciembre.

“Supongo (que Iglesias) hablará de las bondades” del acuerdo de Presupuestos firmado con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dicho Celaá. Eso sí, la portavoz ha dejado claro que en ningún caso Iglesias actúa de “delegado del Gobierno” para la negociación de los Presupuestos y que será él el único responsable de la imagen que pueda causar entre la ciudadanía la celebración de esta reunión de trabajo en una prisión.

Celaá se ha cuidado de emitir valoración alguna en nombre del Gobierno sobre la conveniencia de celebrar este encuentro en prisión entre los dos líderes, pese a que distintas voces en el PSOE, entre ellas las de los presidentes de Andalucía, Susana Díaz, y Castilla-la Mancha, Emiliano García-Page, han mostrado públicamente su disconformidad con la “sobreactuación” de Iglesias.

La portavoz ni siquiera ha llegado a decir, como hizo la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, esta semana, que ella no se iría a negociar los Presupuestos a una cárcel. “Los pareceres (del Gobierno) no suelen estar encima de la mesa” del Consejo de Ministros, ha respondido Celaá intentando zafarse de una pregunta en este sentido.

Celaá sí ha pretendido no obstante enmarcar en una cierta normalidad la cita entre Junqueras e Iglesias al recordar que el presidente de ERC ha recibido en prisión a otros “líderes de distintas fuerzas políticas y personas dentro del régimen de visitas que tiene”.

EL GOBIERNO NO ENTRA EN LAS VISITAS DE JUNQUERAS

Y el Gobierno “no entra para nada en esa materia”, en las visitas que el preso recibe o no recibe, y de quiénes se trata, ha insistido. “Es el líder de Podemos y él se responsabiliza de su propia imagen y de su propia fuerza política. Por tanto nosotros no lo vinculamos ni al Presupuesto ni al Gobierno del que, como les he dicho, responde el propio Gobierno”, ha abundado.

Cuestionada por las declaraciones efectuadas por el presidente de Asturias, el socialista Javier Fernández, muy distanciado de Pedro Sánchez y al que ha recomendado dejar muy claro que Iglesias no es su embajador, Celaá ha apuntado que el jefe del Ejecutivo fue el jueves “taxativo” desde Bruselas al dejar claro que al Gobierno sólo lo representa el Gobierno y que la negociación para aprobar su proyecto de Presupuestas la lleva sólo el Ejecutivo.

DESMARQUE SUFICIENTE DE SÁNCHEZ

“Fue una suficiente separación (del Gobierno) de la visita de Iglesias a Junqueras”, en opinión de la portavoz, que ha incidido en que si los dos hablan en esa cita de los Presupuestos “es una cuestión de Iglesias y de Junqueras”.

Más allá de las declaraciones de los ‘barones’ mencionados del PSOE, todos ellos distanciados de Sánchez, en la dirección del partido y en el Gobierno se evita criticar a Iglesias para no dinamitar la nueva relación de colaboración estrenada con este partido desde el triunfo de la moción de censura que derribó a Mariano Rajoy y que ha tenido su máximo exponente en el acuerdo sobre los Presupuestos.

De manera que, aunque a la dirección del partido y al Gobierno no les parezca lo más adecuado este encuentro entre Iglesias y Junqueras, sobre todo por las formas en que se produce, dándole publicidad y presentándolo como una verdadera reunión de trabajo, entienden que Podemos trate de marcar un perfil distinto al del PSOE para que su imagen no quede desdibujada tras su apoyo a Sánchez y desde luego no quieren confrontar con su socio prioritario por este asunto.

Conviene recordar que la primera reacción que el Gobierno tuvo al filtrarse a la opinión pública la cita entre Junqueras e Iglesias –de la que fue informado Sánchez por el propio Iglesias– fue por boca de la vicepresidenta del Ejecutivo, Carmen Calvo, que señaló que “en principio” le pareció “bien” que “todo el mundo pueda hablar con todo el mundo”, si bien indicó desconocer la agenda de trabajo que iba a llevar Iglesias.