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El blindaje policial y la identificación por las banderas de España marcan las protestas alrededor del Supremo

Los agentes impiden en Génova el acceso de políticos independentistas entre quejas de ciudadanos y gritos a favor de España y la Constitución.

El blindaje policial con el vallado de las calles adyacentes al Tribunal Supremo y la identificación de aquellos ciudadanos que mostraban banderas de España en el Paseo de Recoletos, donde se han concentrado varias decenas de políticos y ciudadanos convocados por plataformas independentistas, han marcado la previa del inicio del juicio a los líderes del ‘procés’ este martes en el Tribunal Supremo.

El despliegue policial con una docena de patrullas de la Unidad de Intervención Policial (UIP) en el lateral del Paseo de Recoletos con la calle Bárbara de Braganza se ha intensificado con la llegada poco antes de las 9.00 horas del presidente de la Generalitat, Quim Torra, al punto de quedada de los independentistas convocados por la ANC y Omnium Cultural. El lugar era también vigilado desde el cielo por un helicoptero de la Policía.

Los políticos de ERC y del PDeCAT charlaban por separado entre una nube de periodistas, que superaban en número al de manifestantes. Esperaban la llegada del presidente de la Generalitat en dos grupos separados, por un lado los senadores del PDeCAT Marta Pascal y Josep Lluis Cleries, y de otro, el dirigente de ERC, Joan Tarda, y el presidente del Parlament, Roger Torrent, entre otros.

Con la llegada de Torra, todos se juntaron para posar ante las cámaras entre media docena de banderas republicanas y un lazo amarillo que una señora portaba en un palo. En ese momento, un ciudadano desplegó una bandera de España, pero agentes de la Policía lo rodearon y lo identificaron, apartándole de la zona. Previamente se había procedido de igual forma con un hombre que mostró otra bandera de España.

«GOLPISTAS A LA CÁRCEL»

La protesta independentista en ningún momento ha cortado el tráfico en el Paseo de Recoletos, una de las arterias principales de Madrid, aunque sí ha dificultado la circulación. Los manifestantes han sido increpados por ciudadanos anónimos que hacían deporte por la zona y también por algún conductor. Tocando el claxon, un transportista de una empresa de mudanzas se ha parado y gritado bajando la ventanilla: «Golpistas a la cárcel, a mamarla».

Unas cinco personas que habían desplegado una pancarta de solidaridad entre «Catalunya y Euskal Herria» han respondido con gritos tímidos pidiendo la «libertad para los presos políticos». Los concentrados, con Torra y Torrent a la cabeza, posaban en ese momento con una pancarta en la que se leía: «Decidir no es delito». En otra pancarta se parodiaba el circo para compararlo con el juicio en el Supremo.

Los políticos catalanes independentistas han tenido el apoyo de otros senadores como Jon Iñarritu, de Bildu, o el sindicalista Diego Cañamero. Todos en comitiva han intentado acceder a la Plaza de la Villa de París donde se encuentra el Supremo poco antes de las 10.00 horas, cuando estaba previsto el inicio del juicio contra los responsables de trazar un plan para declarar unilateralmente la independencia de Cataluña.

CRUCE CON FALANGE Y HOGAR SOCIAL

Los agentes de la Policía Nacional han custodiado el desplazamiento de la comitiva, que ha tenido su ‘punto caliente’ al subir por la calle Génova. En la acera de enfrente, la del cruce con la calle de Marqués de la Ensenada, se estaban manifestando medio centenar de personas con banderas y simbología de Falange y Hogar Social.

La comitiva independentista ha quedado bloqueada por un cordón policial justo enfrente, en la confluencia de Génova con la calle del Monte Esquinza. Previamente, otro cordón policial había impedido que los políticos catalanes accedieran a la zona del Supremo desde la calle de Bárbara de Braganza. Los manifestantes ultras le han gritado algún insulto y también han reiterado consignas como «golpistas a prisión».

Al bloquear la acera, algún vecino ha mostrado su disgusto por no poder acceder a sus puestos de trabajo o circular con libertad. Un hombre de unos 60 años se ha vuelto hacia la cabecera para gritar varias veces «Viva la Constitución del 78». Constantemente se han escuchado gritos de «viva España» y «a la cárcel» de otros tantos ciudadanos anónimos. Los manifestantes que acompañaban a los políticos catalanes han contestado cantando a favor de la libertad de los presos o «ilegalizar al Partido Popular».

Los equipos de prensa de los políticos independentistas se han esforzado durante la hora y media que ha durado la protesta en los aledaños del Supremo para que éstos hicieran declaraciones a la prensa, también a los medios de comunicación extranjeros.

Aparte de la denuncia por la celebración en sí misma del juicio en el Supremo, una de las quejas más reiteradas ha sido el «trato denigrante de la policía española» por la prohibición de acceder por cualquier calle al Alto Tribunal, en particular de los familiares de los presos que, como el resto de asistentes y ciudadanos ajenos al juicio, han tenido que hacerlo por la zona habilitada a tal efecto.

Uno de los testimonios fue el de un joven ataviado con la ‘estelada’ que, cigarro en mano, ha explicado que era madrileño y que estaba a favor de que los catalanes «puedan decidir». Un periodista de un medio inglés se ha mostrado sorprendido al encontrar un madrileño a favor de la causa independentista y le ha preguntado si esto era habitual, a lo que ha contestado: «Claro que sí, Madrid es una ciudad abierta y republicana; lo que no es Madrid es la manifestación del domingo de las derechas en la plaza de Colón».

Gran parte de los furgones de ‘antidisturbios’ se desplazaron a la Plaza de la Villa de París pasadas las 12.00 horas. El sindicato de prisiones ACAIP anunció ayer que se manifestaría a las 13.00 horas en esta zona después de que recurrieran la prohibición de la Delegación del Gobierno. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid levantó esta suspensión, lo que obligó a reorganizar el dispositivo policial. Los agentes identificaron anoche, además, a dos individuos responsables de proyectar en la fachada del Supremo un vídeo con imágenes de las cargas policiales del 1-O.