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Álex Pina: «Reabrir La Casa de Papel sin justificación emocional era un suicidio»

En menos de un mes, el próximo 19 de julio, La Casa de Papel regresará con una tercera temporada en Netflix. Ocho nuevos capítulos en los que, aseguran sus creadores, el mayor reto es no decepcionar a los millones de fans de la serie y encontrar una buena coartada para justificar el regreso de El Profesor, Tokio, Denver y compañía, personajes que se han convertido en un fenómeno de masas de alcance mundial.

«Abrir una serie tan bien cerrada como esta da un poquito de vértigo, y más con lo que había pasado en todo el mundo», reconoce su creador Álex Pina, en un encuentro con los medios en la Casa de America de Madrid tras presentar el primer capítulo de los ocho que componen la nueva temporada.

Y es que, «abrir otra vez» La Casa de Papel para «hacer otro atraco sin un vínculo o justificación emocional, era un suicidio» en términos narrativos, confiesa Pina que recuerda que estuvieron barajando muchas opciones y que, finalmente, eligieron como desencadenante la captura de Río (Miguel Herrán) por una razón fundamental: Él es el que está con Tokio (Úrsula Corberó).

«La mirada de la serie es Tokio. Ella es el primer plano de La Casa de Papel, es la narradora, y la detención de Río era a lo que la serie estaba abocada», señala Javier Gómez Santander, coordinador de guionistas de la ficción que reconoce que estuvieron «semanas» dándole vueltas a cómo cristalizarían este regreso para no decepcionar a los millones de fans de la serie.

«Necesitábamos un enlace emocional para que el espectador no pensara: ‘Estos han abierto la Casa de Papel porque había que abrirla’. Ese motor emocional y que el espectador no se sintiera decepcionado, es uno de los elementos con los que más autocrítica hemos trabajado», apostilla Pina, que adelanta que en los nuevos capítulos exploran «nuevas vías narrativas» manteniendo intacto el ADN de La Casa de Papel: «entretenimiento», «acción» y también «intimidad emocional latina», todo ello envuelto con «una factura muy cuidada» y con un gran «sentido plástico de la estética».

IDENTIDAD LATINA

Y esa «identidad española, latina o mediterránea» de la serie es también parte de esa esencia y una de las claves de su «éxito», señala Pina que revela que a pesar de que «hubo muchas voces» que, dado el éxito internacional de la serie, propusieron llevarse el nuevo golpe de El Profesor y su banda fuera de España, se negaron.

«Adosar una mirada latina a un género de acción, que es algo más anglosajon, y dotarla de esa hipérbole emocional como si fuera un cómic en la épica en las emociones… eso es algo latino. Hay que defender esto desde nuestro lado, no pasarse a su idioma. Eso es esencial», proclama. «Además, estos son los personajes que conocemos, es lo que sabemos escribir y a lo que más verdad le vamos a meter», apostilla Gómez Santander.

Pero en la nueva temporada de La Casa de Papel sí hay savia nueva. Además de la temible Inspectora Sierra, interpretada por Najwa Nimri, la serie cuenta con la llegada de Rodrigo de la Serna (Palermo), Hovik Keuchkerian (Bogotá) y Luka Peros (Marsella) los nuevos atracadores que se suman a la banda del Profesor (Álvaro Morte) y que «funcionan como si hubieran estado siempre». «Tienen ADN de La Casa de Papel. No son elementos extraños, sino más bien dinamizadores que aportan nuevos conflictos y nuevas perspectivas», apunta Pina que también adelanta novedades en la estructura temporal de la serie.

Los nuevos ocho capítulos «funcionan en un tiempo interno todavía más corto que temporadas anteriores» y se desarrollan «casi a ritmo real» pero con «una mayor fragmentación temporal» que seguirá jugando con los flashbacks o, como le gusta denominarlos a Pina, «capas de tiempo». «La Casa de Papel ha funcionado con dos capas de tiempo o incluso tres, pero aquí ampliamos a cinco para invitar al espectador a desfragmentarlas en un trabajo más activo», señala.

En todo caso, los creadores de la serie prometen que «ese arco narrativo no se va a dilatar o alargar innecesariamente en el tiempo por cuestiones mercantiles». «Vamos a contar lo que tengamos que contar en el menor tiempo posible. La serie tiene vocación de ser muy ágil, de ir quemando muchos hitos. Eso es parte del espíritu de La Casa de Papel y no vamos a traicionarlo nunca», proclama Pina.

MENOS CAPÍTULOS PERO MÁS HORAS DE RODAJE

A la hora de afrontar esta nueva etapa en Netflix, y dada la gran dimensión que ha adquirido la serie tras su éxito internacional, con una iconografía propia y millones de fans en todo el mundo, Pina reconoce que al contar con más medios han podido «resarcirse» en cierta medida y hacer «esas cosas que pensábamos en el cuarto de guionistas y luego la realidad venía a decirnos que no podían ser».

«En términos de producción hemos crecido muchísimo, hablamos de un 30 o un 40 por ciento más de personas en el equipo», destaca Pina que para ilustrar la «envergadura» que ha adquirido La Casa de Papel recuerda que en la primera temporada para rodar cada capítulo se invertían aproximadamente 12 o 13 jornadas de grabación, mientras que en esta tercera «estamos en 22 jornadas de grabación por capítulo».

Algo que, según indica el propio showrunner, «supone un aumento de prácticamente el 80 por ciento de tiempo de grabación para capítulos» que, además «son de 25 minutos menos». «Estamos hablando de 45 minutos frente a los 70 de las anteriores temporadas. Es un incremento de valor de producción muy brutal», sentencia.