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Narbona (PSOE) defiende que Sánchez «no se ha desconectado un minuto» de la investidura pese a sus viajes

La presidenta del Partido Socialista, Cristina Narbona, ha reivindicado que la formación y su secretario general, Pedro Sánchez, no se «han desconectado ni un minuto» para conseguir apoyos de cara a la sesión de investidura que se celebrará el 22 de julio, para que España cuente con «un Gobierno progresista, desde la izquierda, también con otras fuerzas políticas».

«No hemos estado quietos ni un minuto, puede haber esa percepción de que el presidente viaja, y hace muy bien en viajar, el presidente defiende intereses de España en el G20 o en la Comisión Europea, pero no se ha desconectado ni un minuto, ni el partido tampoco, sobre cómo abordar la investidura o acercarse a otros partidos para poder pactar o acordar un Gobierno desde la izquierda», ha remarcado Cristina Narbona, en su intervención en la apertura de la Escuela de Verano del Partido Socialista de Galicia, celebrada este sábado en Santiago de Compostela.

Una cita organizada bajo el título ‘Gobiernos para el progreso’ en la que han participado el secretario xeral del PSdeG, Gonzalo Caballero, el alcalde de Vigo y presidente de la Federación de Municipios y Provincias, Abel Caballero, así como los expresidentes socialistas de la Xunta, Fernando González Laxe y Emilio Pérez Touriño, entre otros.

En la apertura del acto, Cristina Narbona ha reconocido que en el momento actual se vive en «la vigilia de una importantísima encrucijada», derivada de la fecha fijada para la sesión de investidura, a la que Pedro Sánchez se presentará sin haber obtenido, de momento, los apoyos necesarios.

En este contexto, ha subrayado que sobre «lo primero» que se tienen que poner de acuerdo las fuerzas políticas es sobre «qué va a hacer un gobierno progresista en los próximos cuatro años».

Entre los retos futuros que se plantean a nivel político ha situado la necesidad de «anticiparse» a las consecuencias en el mercado laboral de nuevas situaciones, como el cambio climático, la digitalización o la transformación tecnológica, y ha abogado por «darle contenido a la negociación colectiva y volver a trabajar por un empleo digno».

Además del mercado de trabajo, también ha situado como otro de los retos socialistas la «consolidación» del sistema público de pensiones, los derechos de bienestar, la sanidad, la educación o la atención a la dependencia, para lo que ve preciso «avanzar en justicia fiscal».

«No habrá justicia social, ni igualdad si no somos capaces de avanzar en justicia fiscal», ha agregado, «y eso significa que contribuyan más al erario público empresas y personas con más capacidad de aportar que el grueso de la imposición en el país».

Una problemática que ha ampliado al conjunto de Europa, en la que después de un período de crisis «emerge con fuerza» la socialdemocracia «para reducir precariedad, pobreza» y retomar la «senda del progreso seguro y duradero», con ejemplos como el de Portugal o Dinamarca.

Y como conclusión, ha apuntado que la socialdemocracia es la «única «fuerza que «tiene en el corazón de su esfuerzo la lucha por la igualdad».