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Desarticulada una organización que abastecía de embarcaciones a redes de inmigración ilegal desde Marruecos a España

La Guardia Civil ha desmantelado un entramado delictivo dedicado a abastecer de embarcaciones a otras organizaciones delictivas, dedicadas al tráfico de inmigrantes desde Marruecos hasta la Península.

En total hay cuatro personas detenidas, de nacionalidades española y marroquí, y se han intervenido un total de 18 embarcaciones neumáticas, ha informado en un comunicado.

Las investigaciones se iniciaron el pasado mes de diciembre, tras detectarse la importación de embarcaciones neumáticas a Melilla, por parte de personas con numerosos antecedentes por tráfico de drogas.

Tres miembros de la organización, dos residentes en Melilla y otro en Almería, compraban embarcaciones a un depósito de Almería, que custodiaba embarcaciones neumáticas intervenidas, principalmente con inmigrantes ilegales a bordo, procedentes de Marruecos y del África subsahariana. En estas transacciones utilizaban identidades falsas y realizaban facturas a nombre de otras personas a las que suplantaban la identidad.

Una vez adquiridas las embarcaciones, eran desmontadas y trasladadas legalmente a Melilla como mercancía por una empresa consignataria de la ciudad. Utilizaban para ello una sociedad o persona jurídica (asociación de bienes) que no existía, o lo que se conoce en el argot policial, como «hombres de paja».

Una vez en Melilla las embarcaciones, ya desmontadas y ocultas en fardos, eran introducidas en Marruecos por los pasos fronterizos de ‘Barrio Chino’ y ‘Farhana’ aprovechando el llamado ‘comercio atípico’.

De este modo se volvían a poner en circulación las embarcaciones neumáticas adquiridas, que se suministraban nuevamente a las organizaciones dedicadas al tráfico ilícito de personas o al tráfico de drogas.

La Guardia Civil ha explicado que de esta manera se establecía de esta manera, un círculo en el que las embarcaciones eran permanentemente recicladas para su uso por parte de estas organizaciones.

Los ahora detenidos controlaban las fases de compra, traslado y posterior salida a Marruecos y tomaban medidas de autoprotección para evitar la detección de la actividad delictiva que realizaban.

Esta organización, aunque se dedicada primordialmente al tráfico de inmigrantes, estaba también relacionada con otra, recientemente desarticulada, en la que se intervinieron, entre otros efectos, más de 300 kilos de hachís.