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Guardia Civil constata que no se avisó a las personas en contacto con infectados que no fueran a manifestaciones

Aunque ya el 27 de febrero el CCAES había recomendado limitar la actividad social y viajes a quien hubiera viajado a lugares de contagio.

La Guardia Civil precisa en el último informe entregado en el Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid, que investiga el 8M, que no ha encontrado ninguna evidencia de que se pidiera algún tipo de control preventivo o que se avisara a los ciudadanos de que no participaran en manifestaciones si habían estado en contacto con algún infectado o provenían de áreas con evidencia de transmisión. Y ello, a pesar de que el propio Centro de Alertas recomendaba que estas personas, que podían ser asintomáticos, limitaran su actividad social o sus viajes.

La Unidad de Policía Judicial del instituto armado analiza los informes realizados por el CCAES y también los correos enviados por este Centro a los ponentes de alertas de las comunidades autónomas. En el informe, al que ha tenido acceso Europa Press, especifica en concreto las tres personas de la Comunidad de Madrid que estaban en contacto con el Centro de Alertas: dos, del servicio de Epidemiología de la Dirección General de Salud Pública y a la Jefa del Servicio de Alertas de Salud Pública. Además hacen constar que hubo 5 reuniones con la Comunidad de Madrid entre el 24 de febrero y el 14 de marzo.

Y también se precisa que la Delegación del Gobierno de Madrid tenía conocimiento de la información del Ministerio de Sanidad y del CCAES dado que, por las competencias que le son propias, ha tenido la posibilidad de acceder a todos los documentos e informes emitidos por el Ministerio de Sanidad, a través de su web, y por la información recibida de la unidad de coordinación.

Del análisis de la documentación y de los correos del CCAES, el instituto armado precisa que en el caso de las concentraciones que tuvieron lugar entre los días 5 al 14 de marzo, con gran afluencia de personas, no se realizó ningún control preventivo para determinar si las personas cumplían con los criterios que había establecido la Ponencia de Alertas.

De hecho, precisan: «no consta a esta institución mensajes, comunicados o advertencias que anunciasen a los ciudadanos sobre estas obligaciones provenientes del propio CCAES; siendo recomendable que eviten las actividades sociales de las personas asintomáticas que cumplan la definición de contacto».

En este sentido, la Unidad de Policía Judicial expone como va cambiando la definición de caso susceptible de investigación COVID-19. Así, recoge un correo que la Ponencia de Alertas y Planes de Preparación y Respuesta para la epidemia de coronavirus envió a la cuenta alerta1@salud.madrid.org –aunque precisan que esta cuenta no figura entre las personas con las que el CCAES expone haber mantenido contactos en el seno de la Comunidad de Madrid–, y también al doctor Simón, un documento denominado «Procedimiento de actuación frente a casos de infección por el nuevo coronavirus».

En ese texto, donde se recuerda que el 30 de enero de 2020 la OMS declara el brote de coronavirus de China como una «Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional», establece una definición de los casos en investigación de COVID-19 considerando como tales a quienes provengan de áreas con evidencia de transmisión comunitaria y también en función de si habían tenido o no contacto con otro «caso probable o confirmado».

Así, los agentes recogen lo que dice la página 6 de ese procedimiento de actuación, donde se expone que «cualquier persona asintomática que cumpla con la definición de contacto deberá ser informada y se iniciará una vigilancia activa» y se añade que «de forma general es recomendable que se limiten las actividades sociales y los viajes no esenciales», además de que deberán ser informados sobre higiene respiratoria y lavado de manos.

Al día siguiente, el 28 de febrero, el CCAES emite otro correo electrónico a los miembros de las Ponencias de Alertas, en el que incluye cuatro documentos: «Manejo domiciliario»; «Manejo en Primaria»; «Manejo de contactos» y «Medidas no farmacológicas».

Y es en ese documento donde la definición de contactos habla ya de «contacto estrecho» y por tanto, susceptible de aplicación de las medidas que se habían establecido.

En este último correo se elimina la definición de «mientras presenten síntomas», considerando como contacto el simple hecho de haber estado en el mismo lugar que un caso «probable o confirmado» y a una distancia menor de dos metros. Para ellos se establecen las recomendaciones de «limitar sus interacciones sociales y evitar los lugares con aglomeraciones de personas, como eventos multitudinarios o medios de transporte públicos en horas punta».

A PARTIR DEL 2 DE MARZO SE MULTIPLICA EL NÚMERO DE CASOS

La Guardia Civil también considera de interés para la investigación lo contenido en el «Documento Técnico de medidas no farmacológicas de salud pública para la contención de la enfermedad COVID-19», en su versión del borrador del 25 de febrero.

En ese documento, se establecen varios niveles: contención; difusión comunitaria sostenida esporádica y transmisión sostenida generalizada con presión creciente sobre el sistema de salud. Y establece una relación entre los escenarios y las medidas no farmacológicas a adoptar.

Estas medidas quedaron limitadas a los escenarios 2 y 3 y son: medidas de protección personal; medidas de distanciamiento social que «buscan minimizar el contacto entre las personas en ámbitos comunitarios» tales como «eventos multitudinarios». Estas últimas medidas, según la Guardia Civil, incluían cancelación de eventos y se apuntaba que era necesario implementarlas de forma «temprana y consistente para tener algún impacto».

El dos de febrero hay un nuevo documento del CCAES, una propuesta para intensificar la vigilancia del COVID-19 en la que se establece, según Guardia Civil, un nuevo criterio de «contacto estrecho» porque ya habían aparecido casos sin vínculo epidemiológico conocido, ni antecedentes de viajes a zonas con transmisión comunitaria conocida del virus. Por lo que el Centro de Alertas sugiere intensificar la vigilancia en algunas CCAA, entre ellas, la comunidad de Madrid.

Los siguientes correos que se intercambian con los miembros de la Ponencia de Alertas recogen los incrementos de infectados que se van produciendo desde el 1 de marzo, fecha en la que se detectan 34; al día siguiente ya son 114, con 29 en la comunidad de Madrid; el 3 de marzo, los casos eran 151, de los que 49 eran de Madrid y el 4 de marzo se elevaban ya a 199, con 70 en Madrid, y el 5 de marzo el CCAES tenía conocimiento de 237 casos confirmados y otros 234 pendientes de resultados.

EL 6 DE MARZO, CONOCIMIENTO BASTANTE DE LA EVOLUCIÓN DEL VIRUS

Y el 6 de marzo, el CCAES envía un informe actualizado con la información que hay disponible hasta el momento sobre la evolución de la enfermedad en el que se hacer referencia a un total de 95.000 infectados a nivel internacional, de los que 17.000 han sido detectados fuera de China y eleva el número de fallecidos a 3.300.

En el informe se expone explícitamente que la transmisión se produce entre humanos en una distancia de hasta dos metros y hace referencia a una «información relevante» sobre los casos asintomáticos, ya que recoge que más del 50 por ciento de las personas que viajaban en el crucero «Diamond Princess» a los que se las realizaron las pruebas PCR con resultado positivo eran asintomáticas.

Por lo tanto, la Guardia Civil concluye que a fecha de 6 de marzo, este Informe Técnico combinado con la información acumulada hasta la fecha por el CCAES demuestra que tenían «conocimiento bastante detallado sobre el COVID-19, la situación actual y la evolución desarrollada por la enfermedad».