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viernes, 25 septiembre 2026
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El obispo de San Sebastián atenderá «de forma prioritaria» nuevos casos de abusos sexuales «que puedan presentarse»

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Cree «totalmente injusto» que se ponga en cuestión a la Iglesia «por la sospecha que genera la traición de un compañero».

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha pedido, de nuevo, perdón, en nombre de la diócesis, a los menores de los que abusó sexualmente el exvicario general de Gipuzkoa, Juan Kruz Mendizabal, y a sus familias, y ha asegurado que su agenda «queda disponible para atender, de forma prioritaria, los casos que puedan presentarse». Además, cree «totalmente injusto» que se ponga en cuestión a la Iglesia «por la sospecha que genera la traición de un compañero».

Durante su homilía en la eucaristía que ha presidido este domingo por la tarde en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, Munilla se ha dirigido a sus feligreses para recordar que la sociedad, y en especial, la diócesis donostiarra «se han sentido conmovidas por la noticia de un sacerdote que gozaba gran popularidad y afecto que ha cometido actos de abusos sexuales contra menores», en alusión a Mendizabal.

El tribunal eclesiástico condenó al sacerdote por abusar de dos menores a los que había sometido a «tocamientos deshonestos» durante 2001 y 2002. Además, el pasado 12 de enero, una tercera persona denunció en el Obispado que también había sido víctima de abusos por el exvicario de Gipuzkoa en 1994.

Para el obispo de San Sebastián, «la gravedad de este tipo de abusos es especialmente grande, ya no únicamente por la materialidad del hecho, sino porque suelen ser actos cometidos aprovechándose de la confianza que se le otorga al adulto», en este caso, «en calidad de sacerdote», lo que «añade un plus especial de gravedad».

El prelado ha reiterado, de esta forma, sus palabras del pasado 12 de enero en una comparecencia pública, en la que pidió en nombre de la Iglesia «perdón» a las víctimas de abusos sexuales y a sus familiares «por el daño que han sufrido en nuestro seno». «Manifiesto mi más enérgica condena de todo abuso sexual de menores, mayormente si es cometido por un sacerdote», ha añadido.

Por ello, ha insistido en que no cejará en su «empeño por tratar, con justicia y equidad, todo caso de abusos contra menores», y ha reiterado su llamamiento a que «aflore cualquier tipo de abuso sexual cometido contra menores que hayan podido cometerse en el seno de nuestra Iglesia».

A su juicio, los hechos acontecidos suponen una «gran oportunidad para ello» y ha considerado que «tal paso sería grandemente beneficioso para todos». «Para las víctimas porque les ayuda a sanar sus heridas, para los agresores porque desenmascara la mentira de su vida, para la Iglesia porque requiere de nosotros una profunda revisión, y para el conjunto de la sociedad al estar ante un problema del que no está exento nadie», ha incidido.

«DENIGRAR A LA IGLESIA»

Del mismo modo, ha reconocido «no tener miedo alguno» a que ciertos sectores puedan aprovechar la ocasión para «denigrar la labor de la Iglesia en su conjunto o la credibilidad de nuestro mensaje».

«Es el momento de mostrar nuestro compromiso inequívoco con la inocencia de la infancia y de la adolescencia, nuestra solidaridad con las víctimas y sus familias, además de una oportunidad para testimoniar el amor a la verdad», ha añadido.

Munilla ha destacado, además, que su agenda «queda disponible para atender, de forma prioritaria, los casos que puedan presentarse» de abusos sexuales, y ha anunciado que se está «reorientando» la programación pastoral «para saber responder al reto presente».

PROTECCIÓN A LOS MENORES

En esta línea, ha señalado que se implementará en la Diócesis la legislación civil sobre protección de menores, según la cual «todos los que trabajen» con ellos deben tener «un certificado de estar libres de antecedentes penales en materia de abusos de naturaleza sexual». No obstante, ha aclarado que «la implementación de esta legislación ya había sido iniciada antes de esta crisis».

Por otro lado, ha manifestado que en las jornadas, retiros y ejercicios espirituales programados para la formación del clero se abordarán y desarrollarán temas relativos a la «madurez afectivo sexual, así como al conocimiento de las patologías en su desarrollo».

Asimismo, José Ignacio Munilla ha considerado «totalmente injusto que la entrega de toda una vida por la causa del evangelio y al servicio de los más necesitados se vea puesta en cuestión por la sospecha que genera la traición de un compañero». Por ello, ha remarcado que la Diócesis apoyará a sus sacerdotes «con alma, corazón y vida».

Durante la homilía, ha advertido también de que «la alarma social y presión mediática generada» en los últimos días ha provocado «miedo» a la hora de invitar a rezar por Juan Kruz Mendizabal y su familia, «por temor a que pueda ser entendido como corporativismo o equidistancia».

«Eso no es corporativismo o equidistancia, eso es solo puro evangelio, y ser cristiano. Lo que no es cristiano es hacer leña del árbol caído y ensañarse con quien está en sus peores momentos. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra», ha añadido.

Por último, el prelado donostiarra ha pedido a la Virgen que «cuide» de todos aquellos que han sufrido abusos, «especialmente en el seno de la Iglesia», así como del sacerdote Juan Kruz Mendizabal para que le otorgue «la gracia de su profunda conversión y sanación», y de su familia para que encuentre «consuelo».

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