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México, Balcanes, Grecia, Libia, Marruecos o el Mediterráneo, muros que «bloquean» a los migrantes durante la pandemia

La Red Solidaria de Acogida ha analizado la situación de las personas migrantes durante la pandemia en puntos como México, los Balcanes, Grecia, Libia, el mar Mediterráneo, Marruecos, Melilla o el Estado español.

«En estos tiempos estamos experimentando algo inédito: la limitación de la movilidad. Pero, ¿y las personas que siempre se encuentran con muros y fronteras cerradas?», se pregunta la organización, que organizó recientemente un encuentro virtual entre diferentes agentes sociales para poner el foco en cómo viven estos tiempos de pandemia las personas migrantes «bloqueadas» en fronteras.

En México, la Red Solidaria de Acogida ha asegurado que, hasta mayo, se han recogido un 90 por ciento menos de solicitudes de asilo por las restricciones fronterizas implementadas en Centroamérica debido a las medidas de control sanitario por el Covid-19.

En este sentido, ha añadido que al principio de la pandemia miles de personas estaban detenidas en estaciones migratorias «de las que no se sabía los contagios».

Por ello, el Gobierno mexicano decidió otorgar una visa temporal a estas personas detenidas o la posibilidad de ser transportadas hasta la frontera sur (México-Guatemala) para que regresen a sus países de origen (Guatemala, Honduras y El Salvador).

«Pero, al estar la frontera cerrada por el Covid, solo estaban autorizados a cruzar los guatemaltecos», ha dicho la organización, destacando que la violencia y la persecución «no desaparecieron con el Covid-19».

Para la Red, la situación en los Balcanes es «de verdadera emergencia humanitaria»: a partir de marzo de 2016, esta ruta se declaró oficialmente cerrada, sobre la base del, a su juicio, «controvertido» acuerdo turco-europeo, que establece que Turquía «maneje a casi 4 millones de solicitantes de asilo en su territorio, a cambio de 6 mil millones de euros pagados por la UE y de una aceleración en las negociaciones relacionadas con la entrada en Europa».

CIVILES RACISTAS ATACAN A LOS MIGRANTES EN LA RUTA DE LOS BALCANES

En la Ruta de los Balcanes, la organización ha advertido de que la pandemia «ha empeorado la situación» ya que es el ejército el que custodia ahora los campos de refugiados en Serbia, mientras que la frontera croata permanece completamente cerrada. «Hay grupos civiles racistas que atacan a la población migrante, quien vive hacinada en los campos sin poder salir o entrar a causa de la cuarentena», ha denunciado.

Por otro lado, la pandemia, según ha explicado la Red Solidaria de Acogida, ha servido para «justificar» el mantener a las personas en los Campos de refugiados de las Islas del Egeo en Grecia más aislados, en una situación de «apartheid» y sin condiciones para enfrentar este nuevo escenario de alarma sanitario.

En estos campos de personas refugiadas todas las restricciones del país «se han seguido prorrogando», existiendo una «gran confusión» entre las personas que lo sufren y habitan. «Técnicamente están en confinamiento y tienen que pedir permiso a la policía o a las autoridades para ir al médico o para ir a la ciudad a comprar», ha afirmado la Red.

En Libia, según testimonios e informes de la Unión Europea y la ONU, las personas migrantes «son detenidas arbitrariamente, torturadas y extorsionadas, vendidas como mano de obra esclavizada, asesinadas y amenazadas por la guerra civil que azota el país».

Debido a la pandemia, la Red Solidaria de Acogida ha señalado que la Agencia de la ONU para los Refugiados y la Organización Mundial de la Migración «suspendieron sus actividades de reasentamiento»; y ha asegurado que los gobiernos italiano y maltés «se han aprovechado de esta situación para declararse países no seguros y así cerrar sus puertos».

«INVISIBILIDAD» DE LA RUTA DEL DESIERTO DEL SAHARA

Respecto a Marruecos, la red de apoyo a los migrantes ha destacado la «invisibilidad» de la ruta del desierto del Sahara hacia Europa «donde violaciones, secuestros, tráfico de personas facilitan las vulneraciones y las incontables muertes que superan las de la Fosa Mediterránea».

Durante la pandemia las organizaciones que ayudan a las personas subsaharianas bloqueadas en Marruecos, «se han visto sin medios para realizar su función y la situación se ha visto agravada por el abandono absoluto de esta población sin ninguna ayuda por parte del gobierno marroquí».

Además, en pleno estado de alarma, afirma que han aumentado los menores que cumpliendo los 18 años se han visto expulsados de los centros de acogida de la ciudad autónoma de Melilla, sin derecho a moratorias y viéndose en situación de calle.

«No han podido moverse de la ciudad, ni hacia Marruecos (con una frontera absolutamente cerrada), ni salir hacia la península como polizones debido a la casi ausencia de barcos», ha lamentado la organización, al tiempo que ha resaltado que el CETI de Melilla «se ha visto desbordado» con una ocupación de 1.800 personas, siendo su capacidad de 600.

EL COVID PERMITE A MALTA CERRAR SUS PUERTOS A RESCATADOS EN EL MAR

En cuanto a la ruta del mar Mediterráneo, la organización ha explicado que la pandemia ha permitido a Malta cerrar sus puertos al desembarco de personas rescatadas en el mar y ha criticado que Italia «ha vuelto a actuar contra la flota solidaria bloqueando la navegación del Alan Kurdi y del Aita Mari».

Por último, la Red Solidaria de Acogida ha denunciado que en España el «abandono» de las instituciones cerradas por la pandemia paralizó la evolución de los trámites de las personas refugiadas y migrantes.

«Durante el confinamiento, la destrucción de empleo informal donde trabajan la mayoría de las personas migrantes y sobre todo el trabajo de cuidados desempeñado por las mujeres, sin derechos a ninguna ayuda, dejan en situación de emergencia social a estas personas», ha sentenciado la organización sobre la situación de los migrantes en España.