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Directora de ‘Beginning’, triunfadora en San Sebastián: «No me interesa la fórmula universal para complacer al público»

Dea Kulumbegashvili, directora de la película ‘Beginning’ que se alzó con cuatro galardones en el pasado Festival de San Sebastián –entre ellos la Concha de Oro a la mejor película y la Concha de Plata a la mejor dirección– ha asegurado que no está «interesada en la fórmula universal para complacer al público».

«Todo tiene que ver con el espectador, para algunos un tipo de cine es difícil o más fácil. Por ejemplo, una vez alguien me dijo que ‘Stalker’ (película de Andréi Tarkosvki) va sobre un hombre tumbado en el barro y que lee un monólogo. Yo no puedo controlar eso», ha comentado con humor en una entrevista con Europa Press la cineasta.

«No soy como esas grandes empresas y plataformas, con la capacidad para coger datos y saber qué debería pasar para complacer al publico y encontrar una especie de formula universal para que funcione. Eso no me interesa», ha añadido, para luego reconocer que haber recibido tantos premios en el festival donostiarra fue «un poco extraño».

«Es importante el apoyo que dan los festivales y las resonancias que tienen para que cierto tipo de cine se siga haciendo. Pero cuando me enteré de que había recibido esos cuatro premios fue un poco extraño. Sí que creo en la película, pero la dinamica de los premios no la entiendo», ha añadido.

‘Beginning’, que se estrena este viernes 4 de diciembre en los cines españoles, cuenta la historia de una mujer perteneciente a una comunidad de Testigos de Jehová, oprimida desde diversos frentes: el fanatismo religioso, el abuso de poder de las autoridades y la violencia sexual. La película ya sufrió los primeros intentos de censura desde los inicios del rodaje.

«Durante el proceso de intentar levantar la financiación, mandábamos solicitudes a fondos nacionales y recibíamos respuestas tipo de ‘no, esto no ocurre en Georgia’. También en el rodaje a menudo había personas que intentaban bloquear u obstaculizarlo», ha explicado Kulumbegashvili, quien ha añadido que aún falta «una tercera fase».

«Ahora viene el estreno en Georgia y va a ser muy especial: soy consciente de la enorme responsabilidad que vamos a tener, pero a mí me gustaría pensar que no he querido retratar a nadie de manera particularmente negativa, que la gente sea capaz de ver que son seres humanos en la pantalla», ha defendido.

Por ejemplo, el retrato de la religión en la gran pantalla se vuelve algo «delicado», situación que le ha hecho reflexionar a la cineasta. «Tendemos a pensar que somos una sociedad muy moderna contemporánea, lejos de ciertos fanatismos religiosos, pero en Georgia hay una ley que dice que es ilegal ofender los sentimientos religiosos. ¿Eso qué quiere decir realmente?», ha cuestionado.

«Pensamos que las sociedades ahora somos mas laicas, pero los grupos religiosos siguen siendo mucho mas fuertes de lo que muchos pensamos», ha apuntado. Además, la directora ha defendido su manera de rodar, con escenas que combinan la crudeza de un ataque muy violento a una persona con la belleza de los planos.

«Cuando hay una escena de violencia bien escenificada formalmente, sabemos que eso es ficción y no está pasando de verdad. Entonces al espectador no se le pide dar un paso más para acercarse. Sin embargo, cuando es estático y lo que se ve es tal cual, le dejamos sin armas para protegerse. Digamos que, mientras se parezca a la ficción, la gente se siente cómoda viendo una película», ha concluido.