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domingo, 28 noviembre 2021

Casi una treintena de editoriales lamentan el «silencio» de la Feria del Libro ante el «agravio comparativo» de casetas

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El director de la Feria asegura que hubo sorteo y se defiende: «Presuponer mala intención es una cosa obscena».

Cerca de una treintena de editoriales han lamentado el «silencio» del director de la Feria del Libro, Manuel Gil, ante lo que entienden como «un agravio comparativo» de la organización por haber sido desplazados a una zona conocida como la isleta central, en la que se han registrado menos ventas debido a la escasa visibilidad de los puestos.

En un comunicado conjunto recogido por Europa Press, estas editoriales han reconocido «conocer las reglas del juego», si bien consideran que la feria en esta ocasión les Ha «sacrificado conscientemente».

«Ante semejante agravio comparativo hemos esperado, en vano, un comunicado que aclare lo sucedido, la promesa de que algo así no se repetirá y una compensación a los afectados, mediante devolución de la cuota de expositores o rebaja en la próxima edición. Peor que la declaración está siendo el silencio que le sigue», han señalado.

El documento está firmado por, entre otras editoriales, Alpha Decay, Astiberri, Bartleby, Demipage, Ediciones Cálamo, Editorial Barrett, Errata Naturae, Fulgencio Pimentel, Gatopardo ediciones, Menoscuarto, Lengua de Trapo, Libros del K.O., Libros del Kultrum, Pepitas, Reino de Cordelia, Tres Hermanas Libros o Xórdica.

Así, aseguran comprender que la organización de un evento como la Feria «en estas condiciones es difícil». «Ha habido que recortar el espacio y muchas casetas nos vimos confinadas a una isleta central, que el público visitó menos porque no estaba familiarizado con ella y porque alternaba expositores, chiringuitos y casetas institucionales», han justificado.

En este sentido, han explicado que el reencuentro con los lectores «era lo importante» y, por tanto, «al igual que otros años toca sol o sombra, una ubicación centrada o esquinada, en esta edición tan especial se aceptaba con resignación (o con humor) el resultado del ‘sorteo'».

No obstante, el último día de la feria el director del evento, Manuel Gil, lo calificó como «solución heterdoxa pero necesaria para incluirlos a todos». «Esta solución se planteó para no excluir a gente bajo las medidas extremas que condicionaban esta feria», añadió Gil, descartando por tanto que estuvieran ahí por sorteo.

«Las editoriales de lo que Gil llamó el ‘espacio experimental’ facturaron un 40% menos que las otras. Teniendo en cuenta que la organización tiene perfectamente mapeado el espacio, cabe deducir que el ‘experimento’ no era tal, puesto que sabían cuáles serían las consecuencias y por eso nos mandaron allí», han lamentado.

Estos comercios han reiterado que la pandemia del COVID-19 ha tenido «efectos desiguales» en el mundo del libro, ya que mientras que Amazon «disparaba» sus ventas, las pequeñas librerías «han tenido que lidiar con una situación casi insostenible». «Con el viento en contra, lo normal es que se vean más perjudicados los sellos de menor tamaño, los que no están arropados por un gran grupo», han reconocido.

PIDEN «APOYO» DE LA FERIA

«Es lo lógico, y las pequeñas editoriales lo afrontamos. Sacamos a la luz libros que otros no publicarían y a menudo apostamos por autores que luego ficharán por grandes grupos», han añadido, para luego ironizar sobre la etiqueta de ‘editoriales del espacio experimental’.

«A la organización de la Feria y a su director le debemos, eso sí, una identidad renovada. Antes éramos solo editoriales pequeñas. También les debemos la energía con la que nos hemos puesto, justamente, a experimentar nuevas vías de organización en un momento de crisis en el que no podemos permitirnos que nuestro gremio, que debería ser nuestro principal aliado, nos dé la espalda», han lamentado.

En este sentido, han reclamado el «apoyo» de la organización –«a lo mejor no somos un gran grupo, pero podemos llegar a ser un grupo muy grande», han concluido. Ya este pasado martes 28 de septiembre algunas de estas editoriales hacían público su descontento por la ubicación en la feria.

MANUEL GIL, DIRECTOR DE LA FERIA: «FUE UN RIESGO EMPRESARIAL»

Mientras, el director de la Feria del Libro, Manuel Gil, ha defendido en declaraciones a Europa Press que hubo un sorteo a finales de mayo –en la adjudicación de casetas únicamente se diferencia las de 4 metros o 3 metros en base a fondo de catálogo y otros criterios– y ha asegurado que «presuponer mala intención es cosa obscena».

«Al haber suprimido en esta edición la parte de arriba del recorrido, es verdad que hubo que meter 120 casetas de más», ha incidido Gil, quien apunta a que la creación de esa isleta fue «una solución integrador» por la que la feria ha perdido incluso dinero. «En esa parte iban casetas comerciales que aportaban dinero», ha señalado.

«Al final, la decisión fundamental se hizo con la mejor voluntad del mundo, yo he defendido muchísimo la edición independiente. Aquí hay como 80-90 editoriales pequeñas y nosotros tomamos la decisión de la isleta, en la que ha caído todo lo que tenía un fondo de catálogo pequeño. Fue un riesgo empresarial, puede salir mal como de hecho pasó, pero que yo recuerde, nadie protestó cuando se les mandó ubicación», ha añadido.

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