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domingo, 27 noviembre 2022

ONG apuestan por la educación y sensibilización para erradicar la mutilación genital femenina y reclaman inversión

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«Mi hija fue mutilada. Se puso enferma y murió. Desde entonces, he estado pensando en hacer algo», afirma un líder religioso de Etiopía.

Las ONG apuestan por la educación y la sensibilización para erradicar la mutilación genital femenina (MGF) y reclaman inversión, al tiempo que hacen un llamamiento para aumentar y acelerar la inversión contra la mutilación. Este 6 de febrero es el Día Internacional de Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina.

En el caso de Ayuda en Acción, sus iniciativas en Etiopía y Kenia han logrado que más de 4.000 niñas no tengan que sufrir esta práctica cada año. Como denuncia la ONG, la falta de acceso a educación expone a millones de niñas a sufrir mutilación genital femenina. Además, debido a la COVID-19, el cierre de las escuelas provocado por la pandemia ha dificultado la labor educativa y expuesto a miles de niñas y adolescentes a sufrir la mutilación.

Con el objetivo de evitar el retroceso en los avances conseguidos en los últimos años, Ayuda en Acción ha reforzado la creación de entornos seguros para continuar con la labor de los clubes y la actividad docente y así prevenir y proteger a las niñas de esta práctica. En Etiopía, el 74% de las mujeres y niñas del país entre los 15 y los 49 años han experimentado alguna forma de mutilación.

También en este país trabaja Amref Salud África –que lleva más de 10 años luchando contra esta práctica en el continente africano–, con el proyecto ‘Poner fin a la mutilación genital femenina en Afar’ financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) en la Región de Afar (Etiopía) para proteger a 9.878 niñas menores de 5 años.

«Me tumbaron y me mutilaron los genitales… Mi hermana se recuperó rápidamente, pero yo no. Estaba muy enferma y me quedé en casa postrada en cama durante tres meses», denuncia Fatuma Aytele, residente de la región de Amibara, Afar. Esta mujer forma ahora parte de una red de activistas que visitan los hogares sensibilizando a las familias e informando a las autoridades sobre posibles víctimas.

Amref Salud África ve fundamental contar con el apoyo de actores clave como líderes religiosos. Uno de ellos es Usman Mohammed, líder religioso en Afar, quien desgraciadamente no pudo impedir la muerte de su hija a causa de la mutilación. «En su octavo día después del nacimiento, mi hija fue mutilada. Se puso enferma y murió. Desde entonces, he estado pensando en hacer algo para acabar con esta práctica», reconoce. Tras haber asistido a las sesiones de sensibilización de Amref Salud África, afirma que la mutilación «es perjudicial».

En Kenia, esta práctica es ilegal desde el año 2011. Sin embargo, se sigue realizando de manera clandestina: en un 21% en el caso de las mujeres y niñas de entre 15 y 49 años y un 11%, en niñas de entre 11 y 15 años. En este país, Ayuda en Acción trabaja junto a Fundación Kirira. A pesar del cierre de las escuelas durante el confinamiento, la ONG ha logrado poner en marcha 45 clubes antiablación de Tharaka desde donde el alumnado dinamiza las campañas con el lema ‘no a la mutilación y sí a la educación’.

La ONG defiende que el acceso a la educación proporciona a mujeres y niñas la oportunidad de un futuro mejor. Este es el ejemplo de Mercy, de Kenia. «Me uní al club antiablación en Primero de primaria y terminé la universidad con la esperanza de conseguir un empleo. Pero he llegado incluso más lejos porque la formación me ha permitido crear mi propio negocio de cestería con el que he llegado a dar trabajo hasta a 15 personas de mi comunidad», explica.

En Kenia, Amref cuenta con el centro ‘A Nice Place’, un refugio y centro de formación para niñas y adolescentes rechazadas por sus familias por negarse a la mutilación. Cuenta con una campaña de firmas para sensibilizar y aumentar la financiación que UNICEF cifra en 2.400 millones de dólares (2095 millones de euros) para eliminar esta práctica en 31 países de alta prioridad.

Desde World Vision apuestan por el enfoque comunitario y el trabajo con los equipos locales. En Senegal, esta ONG ha trabajado mucho con las comunidades de la región de Kolda donde casi todas las niñas y mujeres siguen siendo víctimas de esta práctica. «Durante años, las mujeres hemos sufrido la violencia por la ignorancia de nuestros padres y, sin embargo, no nos merecemos este destino que va en contra de nuestros derechos fundamentales. Queridos padres, sabed que la MGF es una práctica de la que debemos deshacernos. Si se protege a una niña, se protege a todo un pueblo», afirma Adja, portavoz de una escuela pública.

EL IMPACTO DE LA PANDEMIA

Según una investigación de Plan International en Somalia, país donde existen altos índices de MGF, el 61% de los encuestados en las poblaciones de Hargeysa y Burao cree que esta práctica ha aumentado a causa de la pandemia, mientras que el 42% de las personas adultas cree que no ir a la escuela ha aumentado el riesgo de sufrirla.

En Burkina Faso, aunque fue prohibida en 1996, el 76% de las mujeres del país de entre 15 y 49 años ha sido víctima de MGF, según datos de UNICEF. «He estado enferma seis años. Es difícil sentarse y caminar, no puedes trabajar. La MGF me ha provocado estar así. El médico me dijo que no se puede tratar aquí, donde vivo, solo en el hospital», señala Awa, una superviviente de la MGF en Burkina Faso. Después de dar a luz a su tercer hijo, enfermó. Al vivir en una comunidad remota, con servicios sanitarios limitados, no pudo recibir la atención médica que necesitaba. Plan International ha intervenido para financiar su tratamiento.

La experiencia de Awa la ha convertido en una activista contra la MGF en su comunidad. Ahora está decidida a que su propia hija no sufra esta forma de violencia: «cuando estuve enferma, sufrí mucho, así que sensibilizo a la gente para evitar que otras niñas pasen por esto».

70 MILLONES DE NIÑAS EN RIESGO EN EL MUNDO Y MÁS DE 3.000 EN ESPAÑA

Aunque muchos países están realizando grandes esfuerzos por erradicar la mutilación y denunciar su práctica, todavía persiste en muchos lugares (cerca de 100 países), especialmente de África y Asia. Se estima que cada año tres millones de niñas son mutiladas y que en el mundo más de 200 millones de mujeres y niñas, todavía vivas, han sido objeto de este tipo de violencia, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

La crisis humanitaria derivada de la COVID-19 ha obstaculizado los escasos avances que se habían conseguido en los últimos años. Si el ritmo de avance no se intensifica y no aumentan los esfuerzos por erradicarla, según la UNFPA, a su estimación de 68 millones de víctimas de esta forma de violencia de género, se podrían sumar otros 2 millones más debido a la COVID-19.

«En España, la mutilación genital femenina es un problema con una incidencia baja, con prevalencia desconocida pero que sigue siendo un problema que afecta a niñas y adolescentes en nuestro país», alerta la directora de incidencia política de Save the Children, Catalina Perazzo. La organización estima que 3.652 niñas están en riesgo de sufrirla, según los últimos datos de 2020 del Ministerio de Igualdad.

Por ello, la ONG pone el foco en la prevención a través de la detección temprana en las consultas pediátricas, ya que hasta los 14 años acuden regularmente a las citas, y establecer un vínculo de confianza con la familia resulta esencial para tratar el tema.

En la misma línea, la Red Estatal Libres de MGF insta a Gobierno y Comunidades Autónomas a poner en marcha una estrategia con medidas urgentes para atender de forma integral a mujeres y niñas supervivientes de mutilación genital femenina, en línea con las recomendaciones del Informe Grevio para España. Esta organización señala que en España viven cerca de 70.000 mujeres procedentes de países donde se realiza esta práctica, de las que más de 18.000 son menores de 14 años.

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