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sábado, 25 junio 2022

Cariño: «No nos gusta la etiqueta de referente feminista o LGTBI porque se utiliza para vender»

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Cariño, el grupo pop compuesto por María Talaverano (vocalista y teclista), Paola Rivero (guitarra) y Alicia Ros (voz y bajo), se aleja de la «etiqueta» de «referente feminista o LGTBI» porque, lamenta, «a veces se utiliza para vender», aunque les agrada que se les vea así si con ello pueden visibilizar o ayudar a alguien.

«Si le servimos a alguien de referente genial, pero no abanderamos esos conceptos, no nos gusta llevar eso como condecoración porque significa presión», asevera Ros en una entrevista concedida a Europa Press antes de la parada del grupo en el festival Tomavistas, en Madrid, este jueves 19 de mayo.

Una de sus canciones más icónicas es ‘Bisexual’, la historia de la formación del grupo es parte de su marca –Talaverano y Rivero se conocieron por la app de ligue Wapa– y se celebra que hacen lo que quieren en su música. Todo ello, entre otras cosas, les ha llevado a ser desde criticadas hasta posicionadas como referentes, ante lo que Ros recuerda que solo son «personas haciendo música».

Puntualiza esto porque, dice, considera que esas cosas no deberían utilizarse «como las únicas noticias» suyas. «A veces es como: ‘¿cómo es capaz esta mujer lesbiana de tener un grupo?'», afea irónicamente.

Ahora el grupo llega con muchas más noticias y novedades, pues con varios años ya pasados entre aquel contacto por Wapa y el triunfo de sus primeras canciones, acaba de lanzar su segundo álbum, ‘CARIÑO’, de la mano de Sonido Muchacho y Universal.

Con poco más de una semana en el mercado musical, este trabajo parece recoger buenas críticas, aunque Ros precisa que aún queda «presentarlo en sociedad» y ver que acogida tienen las canciones en directo.

Y es que, aunque su esencia de contar la cotidianidad y hablar de sentimientos reales se mantiene en este álbum, hay cambios a nivel de las letras, que tienen un poco más de «profundidad y madurez», así como «mucha evolución» en lo musical. «Es un disco más potente», señala la bajista.

DEL AMOR A LAS ADICCIONES

Este álbum recoge canciones compuestas en distintos momentos a lo largo de los dos últimos años por lo que se producen «saltos» en la temática». Así, Talaverano, Rivero y Ros pasan de una canción de amor en la que muestran su cabreo porque alguien las trata como a un ‘Tamagotchi’ a abordar problemas como las adicciones y depresión en ‘No me convengo’.

Escriben sobre lo que sienten y experimentan, y el problema de las adicciones es una de las cosas que, según indica Ros, ven aún en el ambiente de la música en España, aunque la imagen no es «tan salvaje» como podía ser hace décadas.

«Las adicciones siguen existiendo, pero ahora parece que no llegan a ser tan graves y no se les trata como problemas, cuando si lo son. Se ha normalizado un poco», dice.

En ‘CARIÑO’, Cariño también canta ‘Soy una perra’, una canción que Ros cree que habría recibido críticas «hace tres o cuatro años» porque, en su opinión, ha sido en los últimos años cuando se ha producido un «avance en lo que puede decir una mujer en las canciones».

«Al principio a nosotras se nos criticó muchísimo porque nos fuese bien, nadie creía en nuestras canciones, sobre todo hombres de Malasaña. A día de hoy se entiende mucho mejor, y es por que ha habido un avance en la sociedad», cuenta al respecto.

Pese a ello, reconoce que «aún queda mucho por recorrer» porque aún hay artistas cuestionadas por sus letras y, agrega, ahí esta Twitter para «hacer un flaco favor a las personas». Ros no tiene perfil en esta red social –«prefiero no meterme ahí», reconoce–, pero sus compañeras sí: «Sé que a veces les han afectado críticas y cosas que nos han dicho por Twitter». «Eso está capando la creatividad de los artistas en muchos aspectos», considera.

El nuevo trabajo de Cariño cierra con una canción que nació a partir de una broma, casi como el grupo, según subraya Ros. Se trata de ‘Bonus trap’, una composición cercana al reggaeton que empezaron a crear en el confinamiento por audios de Whatsapp.

EXPERIMENTAR ESTILOS

«Es inevitable que lo que escuchas se vea reflejado, y María y Paola escuchan música urbana», explica sobre esta canción la bajista, quien cree que habrá más experimentación con este estilo y otros, para lo que quiere recurrir también a las colaboraciones.

Al respecto, Ros deja caer que hay alguna colaboración fraguándose, pero no avanza quién o quiénes. Sin embargo, señala que le encantaría colaborar en el futuro con alguien de México, un país que la banda ve como una «segunda casa».

Allí acaban de estar las tres para dar conciertos y, antes, a mediados de abril, estuvieron en el famoso Coachella, una cita que en realidad tenían acordada para 2020, pero que tuvo que aplazarse hasta este año por la pandemia.

Como a tantos otros grupos y jóvenes, la pandemia trajo a las componentes de Cariño un «año de mierda», una expresión que además da título a una de sus nuevas canciones. No obstante, esa época parece acabarse ya para ellas. «Si el año de mierda no está superado del todo, está en las últimas. Estos dos años han sido muy duros, pero creo que ya estamos fuera de eso», confía Ros.

Ahora, «con más energía», Cariño se centrará en los conciertos que tiene programados, en los que tiene muchas ganas de tocar porque mostrará la confianza que ha ganado sobre su propuesta. De cara al futuro, el grupo quiere colaboraciones, se atreve a decir que con Bad Bunny, y sueña con tocar en Japón, donde se reeditó su primer disco y «se vendió muy bien».

Y no descartan presentarse otra vez a la preselección española de Eurovisión, el Benidorm Fest, en 2023, tras quedarse a las puertas en la edición de este año. «Todo dependerá de si hay alguna canción que nos pegue para ello», concluye la bajista.

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