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lunes, 28 noviembre 2022

Omella califica de «barbaridad» que menores de 16 y 17 años puedan abortar sin permiso paterno

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Lamenta que en «momentos de crisis» se «utilicen temas morales» como el aborto para la política.

El cardenal arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan José Omella, ha calificado de «barbaridad» que la reforma de la Ley del Aborto prevea que las menores de 16 y 17 años puedan abortar sin consentimiento paterno y cree que «los padres tienen algo que decir» en este tema.

En todo caso, durante su intervención en el desayuno informativo de Nueva Economía Forum, ha lamentado que en «momentos de crisis» los políticos saquen temas como el aborto para «desviar» la atención de «otros temas más importantes». «Eso es utilizar temas morales para la política», ha señalado.

Preguntado por la reforma de la ley del aborto que el Gobierno aprobará en primera lectura, previsiblemente, en el Consejo de Ministros de este martes, Omella ha apuntado que la «proclama» de la Iglesia es «la defensa de la vida» y que, haciendo caso a la opinión de «médicos» y «científicos», lo que hay en el vientre de una madre tras la concepción es «una vida distinta», es decir, «un ser humano».

Por ello, según ha insistido, desde la institución se defenderá «en todo momento» la vida de este ser humano y, además ha precisado que, «si se ayuda a abortar» también se debería hacer con «las madres que no quieren» hacerlo o con «los médicos profesionales defensores de la vida». «No les obliguemos a no tener que hacer objeción de conciencia», ha declarado.

«Yo creo que esa ley tiene que ir por ese camino de respeto a la sociedad, a las personas y al respeto al profesional también», ha insistido.

DIÁLOGO CON TODAS LAS INSTITUCIONES

Con estas palabras, el cardenal arzobispo de Barcelona se ha mantenido en la línea de las declaraciones que realizó este jueves, durante un encuentro con periodistas para presentar la Memoria de Actividades de la Iglesia Católica, en donde señaló la necesidad de que se genere en la sociedad un movimiento en favor de la vida y frente al aborto, y especialmente en estos momentos de crisis demográfica.

Pero, a pesar de estas declaraciones, el presidente de la CEE ha indicado que debe «mantener buenas relaciones con todas las instituciones políticas» que, como la Iglesia, «trabajan por el bien común». A su juicio, la sociedad actual está «polarizada» y, por ello ha defendido la necesidad de «dialogar» y «pactar» con el Gobierno a pesar de que haya medidas de este que le puedan «gustar más o menos.

Otro de los temas por el que ha sido cuestionado es el de la investigación abierta por los abusos sexuales a menores ocurridos en el entorno de la Iglesia, unos hechos por los que, según ha indicado, se sienten «doloridos y avergonzados». Aún así, ha indicado que este tema es «mucho más amplio que la Iglesia» y que debe extenderse a la sociedad en general.

«Si queremos regenerar a la Iglesia debemos regenerar a la sociedad en valores», ha apuntado.

SIN NUEVAS DENUNCIAS DE ABUSOS

Sobe la investigación, Omella no ha dado novedades y solo ha apuntado que, tanto el bufete contratado por la CEE para esta investigación –Cremades & Calvo Sotelo– como el Defensor del Pueblo a instancias del Parlamento están «iniciando el camino» para aclarar este tema.

Sí ha explicado que en España, desde que existen los protocolos del Vaticano, no se han registrado actualmente denuncias de abusos, y ha destacado esta medida como «muro de contención». «Ojalá nuestra sociedad en todos los ámbitos pongan esos protocolos, que no los hay tan claros y severos como la Iglesia para poder hacer en eso también la gran sanación de esta lacra en medio de la sociedad», ha apuntado.

EDUCACIÓN CONCERTADA

También en clave política, Omella ha sido preguntado por la situación de la educación concertada, un tema que, a su juicio, es más «un tema ideológico» que «real».

El cardenal arzobispo de Barcelona ha apuntado que en un «sistema democrático y libre» la «iniciativa privada tiene que existir» porque el Estado «no va a llegar a todo» y cree que el problema de los centros en la actualidad es que «no hay natalidad» ni «apoyo a la familia» y, por tanto «no hay alumnos». Todo este problema requiere, según ha apuntado Omella, «un gran pacto social» por la Educación que, según ha señalado, no se ha hecho con la LOMLOE.

«UN CAMBIO DE ÉPOCA»

Para el presidente de la CEE en la actualidad se está produciendo «un cambio de época» en el que los resultados se verán dentro de mucho tiempo y en el que uno de los «grandes retos» para la Iglesia es «hacer frente a la creciente pobreza en el mundo».

En este sentido, ha destacado la labor de la Iglesia durante la pandemia que, según ha apuntado, se ha «reinventado», tanto en su actividad más solidaria atendiendo a los más vulnerables y necesitados; como en su actividad religiosa, con la puesta en marcha de sistemas de videoconferencia o las misas por Youtube desde donde, según ha explicado, se enviaba un «mensaje de esperanza».

«En los momentos de crisis somos capaces de hacer maravillas», ha apuntado el cardenal arzobispo de Barcelona, quien ha asegurado que «España tiene una reserva de humanidad» que se presenta en esos peores momentos.

Pero, además, ha destacado que en esta crisis se ha detectado un «movimiento de búsqueda» de Dios, especialmente entre los jóvenes que, según ha apuntado, «ahora buscan respuestas» o acompañamiento». Esto, según ha indicado Omella, demuestra que «Dios no ha desparecido ni desaparecerá», que las personas siempre acaban encontrándolo «tarde o temprano» porque «el ser humano tiene sed permanente de Dios».

Sobre la situación de la Iglesia, el presidente de la CEE ha sido preguntado por su opinión sobre el acceso a las mujeres al sacerdocio, un tema que, según ha apuntado, se ve «desde el tema del poder», un concepto que, a su juicio, es «equivocado». «Lo importante es el servicio a la comunidad y eso lo podemos hacer todos, pero de manera especial el sacerdote y el obispo», ha señalado, antes de indicar que este tema de la mujer se «puede plantear» pero tendrán que ser «los teólogos» y «el Papa» quienes deban hablar sobre el tema y después alcanzar un consenso.

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