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lunes, 21 septiembre 2026

Entrevista Belén Murillo: «Esto va de democracia, de soberanía popular, de libertad de opinión y expresión»

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En los últimos días varios medios digitales buscan y crucifican a la mujer más buscada en Madrid. Ella es Belén Murillo, algunos medios ya han decidido sacar conclusiones usando su TW, es lo que tiene ese periodismo moderno que se hacen crónicas con varios tweet y hasta el director considera que debe ir en portada, si es que cuando el congelador de reportajes está vacío no queda otra que azuzar al primero que pase, váyase que me toque el ERE o el despido o el posible contrato después de la beca de verano.

Belen Murilo, madrileña, politóloga y doctoranda en Antropología y Sociología. Es miembro del secretariado nacional de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y coordinadora de la delegación que esta entidad tiene en Madrid, además participa en el grupo de Madrileños por el derecho a decidir. Nos concede esta entrevista con un hartazgo de la prensa importante, después de recibir lo que no está en los escritos online.

DID. Últimamente se habla bastante de ti en los medios ¿Qué opinas de tanta polémica?

Belén Murillo:  El acervo popular, que tiene refranes y metáforas para todo, y como sabes a mí me gusta usar unos y otras, ya dice que cuando el diablo no sabe qué hacer, mata moscas con el rabo… Me parece lamentable que habiendo temas tan importantes y dramáticos en “el mundo” ciertos medios se dediquen a hablar de mi en primera (o en última, da igual) página. Que se fijen en el dedo cuando señalas la luna. Me resulta penoso que lo hagan sin hablar conmigo previamente, que fabriquen noticias usando como fuente las redes sociales, que hagan refritos (mal hechos y mal intencionados, sesgados) sacados de aquí y de allá, que tergiversen y jueguen con el lenguaje para presentar la realidad a conveniencia. Pero sobre todo me resulta increíble que sigan insistiendo en mí, porque todavía crean (y/o quieran hacer creer) que esto realmente va de mí, y no, no va de mí…

DID: ¿Y de qué o de quién va?

BM: De qué NO va: no va de Cataluña, no va de independencia, no va ni siquiera del referéndum, esto va de democracia, de soberanía popular, de libertad de opinión y expresión, de hartazgo, de precariedad democrática, social, judicial y política. Va de las ganas de muchos de romper con este status quo impuesto desde hace 78 años, y que casualmente en el 78, no cambió. Va de honestidad y de decir a las cosas por su nombre. Va de justicia social, en definitiva, de libertad.

De quién NO va: no va de mí, no va de “catalanes”, no va de “madrileños”, ni de mis ocho apellidos castellanos; va de la gente, del pueblo, de personas hartas del inmovilismo al que se nos somete y en el que se nos “adiestra” (nunca mejor dicho). No va de mí, va de muchos, que hemos visto que el vestido nuevo del emperador, no era invisible, sino que simplemente, no era.

DID:¿Va de muchos, quiénes son esos muchos?

BM: ¿Sabes la fábula de la sopa de piedra? Pues algo parecido, esas gentes de las que hablo, tenían necesidad de hacer una gran sopa, pero a veces cuesta que la gente se implique realmente y saque reservas de su despensa para echar ingredientes en ella. Algunos, hace tiempo, pusimos el caldero y el agua, y esperamos… Más adelante pusimos las ramas y las ascuas, y la sopa empezó a coger temperatura tímidamente… De pronto la gente empezó a tener hambre y se atrevieron a acercarse al caldero, y se acercaron mucho y muchos… Y un día, como en la fábula, y como suele pasar en este país, aquellos que no querían la sopa, y sus voceros, echaron la primera piedra dentro, y el agua rompió a hervir. La gente, al ver hervir el agua, se animó a acompañar la piedra con más guarnición, para que la sopa realmente fuera sopa. Los medios se han centrado en mirar la piedra y acusarla, intentando desprestigiar la piedra, focalizando la noticia en ella, y no ven el caldero… Soy consciente que para que la sopa se coma, habrá que quitar la piedra, pero para entonces, la sopa estará servida.

DID. ¿Y colorín colorado…?

BM: “Colorado” sí, eso siempre (sonríe), pero no se ha acabado, esto no se acaba nunca, hoy es esto y mañana lo otro, tienen la sartén por el mango y la usan. No acabaríamos nunca de defendernos de ciertas “no-éticas”, ya no digo profesionales o periodísticas, sino personales, humanas; porque como dijo alguien que no recuerdo en un twitt (ahora que está de moda citar twitts como quien cita un incunable) para ser buen periodista primero hay que ser buena persona; sin ética personal, la otra falla. Y ya soy consciente de que todo esto que te cuento, también es susceptible de que lo usen en mi contra, el mundo es así, nos guste o no.

Y que conste que no hablo ni dejo de hablar del periodista de a pie, que al fin y al cabo acaba siendo “un mandao” y se juega, o no, las lentejas, al que le imponen titulares (generalmente sensacionalistas o con interpretaciones erróneas, o que no tienen nada que ver con el propósito informativo original); hablo de los que mandan, de los que tienen el poder, de los fabricantes de titulares. Por suerte los titulares vuelan, y la propia inmediatez y urgencia que tienen en publicar los primeros, a costa de la profesionalidad y la objetividad, son las mismas que hacen que lo que hoy es noticia, mañana no lo sea, y ninguno se acuerde. No me preocupa, a palabras necias oídos sordos.

Por suerte, puedo decir también, que conozco muy buenos periodistas, profesionales, respetuosos de los tiempos y respetuosos con quien quieren entrevistar; que preguntan a las claras qué quieren saber y qué pretenden publicar, y que respetan las respuestas; en definitiva, que intentan hacer su trabajo de la forma más ética posible. Conozco unos cuántos, tanto en medios afines como en medios no tan afines, y me quito el sombrero con ellos. Y ahora sí, colorín colorado… (sonríe)

 

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