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La tasa de paro de los jóvenes es más del doble que la de mayores de 30 años durante el Estado de Alarma

La tasa de paro de la población joven en España se sitúa en el 25,2 por ciento durante las primeras semanas del estado de alarma, registrando un incremento trimestral más de dos veces superior al que se ha registrado entre la población de 30 a 64 años.

Así lo refleja la primera entrega del estudio ‘Juventud en riego: análisis de las consecuencias socioeconómicas del Covid-19 sobre la población joven en España’, elaborado con fuentes secundarias por el Instituto de la Juventud (Injuve) y el Consejo de la Juventud de España (CJE).

En comparación con el mes de marzo, los datos señalan que hay un 33,3 por ciento más de personas jóvenes en paro y un 82,4 por ciento más que son demandantes de empleo.

El objetivo de este estudio es medir el impacto de la pandemia y de las medidas de confinamiento sobre un mercado laboral juvenil «previamente sesgado, precario, eventual y mal remunerado», que en los últimos meses de 2019 «presentaba síntomas de una relativa recuperación».

El informe destaca que el incremento de la demanda de empleo haya sido «muy superior» al del paro registrado «puede entenderse como una aproximación indirecta del alcance de los ERTE». En concreto, subraya que en marzo de 2020 figuraban como demandantes de empleo 862.801 personas jóvenes en España y que en abril la cifra ha aumentado hasta 1.350.736 personas.

En este sentido, el estudio apunta que en abril la tasa de cobertura de las prestaciones por desempleo de los jóvenes ha sido, «por primera vez en años», superior a la del resto de la población.

No obstante, concluye que la protección de los ERTE constituye un «paraguas temporal» ya que un 41 por ciento de los jóvenes que se han acogido a uno enfrentan un «riesgo específico y grave de engrosar las filas del paro si ésta no recupera su plena actividad una vez terminado el estado de alarma». Así, asegura que los jóvenes son el colectivo «con mayor riesgo de perder el empleo» ante el fin de los ERTE.

Atendiendo solamente a la temporalidad, los datos muestran que el 36,8 por ciento de los jóvenes figuran como afiliados a la Seguridad Social con contratos eventuales, mientras que en el resto de grupos de edad el porcentaje es del 16,2.

Por sectores, según el Banco de España, los potencialmente más afectados por una caída de la demanda tras el Covid-19 son los que están vinculados con el turismo, la restauración, el ocio de masas, el comercio o la información.

Así, el estudio refleja que las personas más vulnerables según el sector de actividad son las personas jóvenes, llegando a un 82,1 por ciento en el sector de la hostelería o a un 74,9 por ciento en el comercio.

Para el presidente del Consejo de la Juventud de España, Manuel Ramos de la Rosa, la precariedad «no sólo ha crecido durante el confinamiento, sino que puede dispararse después». Por ello, ha incidido en la necesidad de abordar medidas específicas para la juventud y «así evitar que los jóvenes paguen esta crisis».

Por su parte, la directora general del Instituto de la Juventud, María Teresa Pérez, ha destacado que es «imprescindible» tener «buenos diagnósticos» para poder diseñar las políticas más eficaces. «Desde el Gobierno debemos continuar en la línea de la protección social y laboral que ha marcado esta crisis con el ingreso mínimo vital y el acuerdo social en defensa del empleo», ha concluido.