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martes, 17 mayo 2022

Los españoles rechazan que producir carne y alimentos derivados de animales justifique su hacinamiento, según un estudio

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Ocho de cada diez cree que tiene sentido atribuir dignidad a los animales.

Los españoles se muestran contrarios al hecho de que la producción de carne y otros alimentos derivados de animales pueda justificar su hacinamiento, según se desprende de un estudio realizado por el Departamento de Estudios Sociales y Opinión Pública de la Fundación BBVA sobre la visión y actitudes hacia los animales en la sociedad española.

Así, preguntados por un escenario hipotético en el que la producción de carne y otros alimentos derivados de los animales pudiera justificar el mantenimiento de los animales en condiciones de hacinamiento, los resultados arrojan una nota media de 3,1, en una escala de aceptación de 0 a 10.

Ese rechazo es compartido por todos los segmentos de población, sobre todo entre mujeres, jóvenes de 25 a 34 años, quienes tienen estudios terciarios, un bajo nivel de religiosidad, se identifican con la izquierda y entre quienes tienen una visión no materialista de la naturaleza.

Para realizar este estudio, se ha entrevistado en España a una población general de 18 años y más, mediante encuestas aleatorias telefónicas, a través de dos encuestas de 2.000 casos cada una, en noviembre de 2021. El trabajo concluye que los españoles perciben un alto nivel de cercanía y continuidad entre seres humanos y animales, que les hace merecedores de consideración moral por lo que exigen preservar su bienestar y dignidad.

Sobre la modificación genética de los animales, los encuestados la rechaza mayoritariamente para cualquier objetivo. Hay división en el caso de fines médicos (4,6), mientras que la desaprobación es casi universal cuando se trata de supuestos de mejora en la producción de alimentos (2,6), de sus propiedades (2,3) o cuando el propósito es mejorar su apariencia (0,8).

En el caso de la clonación, es aceptada en el caso de que una especie animal estuviera muy amenazada (6,6), mientras que las opiniones están más divididas, aunque prevalece la desaprobación, en el caso de obtener beneficios médicos para los seres humanos (4,3) y el rechazo es muy fuerte para obtener beneficios para la ganadería (2,8).

La transferencia de genes humanos a los animales para xenotrasplantes y objetivos de producción de órganos de reemplazo para los humanos genera división, predominando la desaprobación (media de aceptación de 4,4). En este punto, los autores del estudio señalan que la encuesta tuvo lugar antes del anuncio del trasplante exitoso a un paciente, no candidato a un trasplante estándar, del corazón de un cerdo genéticamente modificado, comunicado a la opinión pública mundial el pasado 7 de enero.

RECHAZAN EL USO DE ANIMALES EN TOROS, CIRCOS O CAZA

Preguntados por las percepciones sobre la legitimidad del uso de animales para distintas actividades, el estudio constata una amplia aceptación en usos ligados a la investigación veterinaria (7,0), médica (6,0) y científica (5,7), así como para la alimentación de humanos (6,1) frente al rechazo del uso de animales en espectáculos como los toros (1,9) y el circo (1,7), la caza deportiva (1,7), investigaciones de cosmética (1,3), para confeccionar ropa (1,5) y, en concreto, abrigos de piel (0,8).

Para más de la mitad de la población, la aceptación del uso de animales en la investigación depende del tipo de animal (57%). Un 20% considera que en ningún caso está justificado frente a un 18% que cree que está justificado siempre. Mientras, el nivel de aceptación del uso de animales e insectos con fines médicos y científicos depende de la especie o «escala socio-zoológica»: se acepta la investigación con insectos y ratas (5,9) y es rechazada en chimpancés (3,8), delfines (3,2), perros (3,3) y gatos (3,4).

El grado de aceptación del uso de animales en la investigación se diferencia también en función del objetivo: es más amplio cuando se trata de investigaciones para tratar enfermedades mortales o degenerativas en los propios animales (6,8) y en humanos (6,4), en el desarrollo de vacunas (6,2) y para conocer cómo funcionan los órganos tejidos de los seres humanos (6,0).

El nivel es más bajo si es para probar medicamentos (5,6) y es rechazado para analizar la contaminación del aire (4,4), para tratar enfermedades de poca gravedad (4,0) y para testar la seguridad de productos de limpieza (1,5).

La mayoría de los encuestados está de acuerdo con la idea de que los científicos deberían utilizar de manera prioritaria métodos que reemplacen la experimentación con animales (8,2), recurrir a su uso en la investigación médica cuando no haya otra alternativa (8,0) y piden que su utilización no implique su sufrimiento (7,3). La mayoría confía en que los científicos hacen un uso responsable de la investigación con animales (media de 5,9).

CREEN QUE SIENTEN DOLOR FÍSICO O MIEDO COMO LOS SERES HUMANOS

Los autores del estudio inciden en que, para la gran mayoría de la población, los animales –no solo las personas– merecen consideración moral: un 39% les atribuye ese carácter en un grado máximo (equiparable al de los seres humanos) y un 27% con un estatus a medio camino entre los seres humanos y las plantas, frente a un 26% que niega que se les pueda otorgar esta condición moral.

Asimismo, ocho de cada diez españoles cree que tiene sentido atribuir dignidad a los animales: cuatro de cada diez lo cree totalmente y otros cuatro en parte. Cuando se pregunta por el caso de los primates, la atribución de dignidad se incrementa, al pasar del 40% al 52%.

Sobre la cercanía y similitudes entre animales y humanos, existe un amplio acuerdo (media de acuerdo de 7,9) respecto a la idea de que «los animales y los seres humanos tienen los mismos orígenes biológicos». También existe un amplio grado de acuerdo en que los animales sienten dolor físico (media de acuerdo de 8,7 en una escala de 0 a 10) y placer (6,9) de manera similar a los humanos, y en que sus vínculos familiares (7,2) y relaciones sociales (6,5) son similares a los humanos.

Por el contrario, hay división respecto a la similitud con otras características como razonar o planificar. Por ejemplo, la media de acuerdo en torno a la afirmación «tienen la capacidad de razonar» es de 5,2 y respecto a «tienen la capacidad de planificar sus acciones de manera similar a la de los seres humanos», de 4,8.

Preguntados sobre el reconocimiento al derecho a la vida de los animales, el 54% de los españoles cree que debe reconocerse este derecho de manera similar al de los seres humanos y el 44% considera también que debe reconocerse, aunque de manera distinta a los seres humanos.

Además, la inmensa mayoría de la población considera que los seres humanos tienen la obligación moral de velar por los animales, tanto si se trata de domésticos (media de acuerdo de 9,3 en una escala de 0 a 10), salvajes (8,6), e incluso ratones e insectos (media de 7,5).

Por otro lado, la inmensa mayoría está de acuerdo con la afirmación «la naturaleza es más bella que las cosas construidas por los seres humanos» (media de 8,4 en una escala de 0 a 10) o que «el equilibrio de la naturaleza es muy delicado y fácilmente alterable por las actividades de los seres humanos» (media de 8,5). Por el contrario, la mayoría rechaza la idea de que «las plantas y los animales existen para ser usados por los seres humanos» (media de 4,1).

Los españoles también expresan un alto nivel de preocupación por la desaparición de especies: el 74% reconoce máxima preocupación (8-10), acompañada por la creencia de que la extinción de especies es fruto de la actividad humana (88%).

El compromiso activo con la protección de los animales, a través de distintas formas de acción colectiva, está en un estado incipiente, según el estudio, siendo las prácticas más extendidas la firma de peticiones (28%), el rescate de animales y el voluntariado (27%).

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