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domingo, 14 julio 2024
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El sicario vinculado a Ultras Sur fue absuelto hace días de una paliza en prisión que dejó vegetativo a otro interno

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Pese a que la cárcel preguntó a todos los reclusos del Módulo, ninguno llegó a testificar contra él en el juicio

. Óscar del Pino, el presunto sicario vinculado a Ultras Sur detenido este martes por encabezar un grupo acusado de secuestrar y descuartizar a su víctima tras cobrar el rescate, fue absuelto el pasado día 8 de un presunto delito de intento de homicidio en 2008 cuando estaba en la prisión de Aranjuez (Madrid).

Según la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press, la Fiscalía pedía para él y otros tres presos nueve años y once meses de cárcel por propinar una severa paliza a otro interno que quedó en estado vegetativo y que murió en 2014 por cuestiones ajenas a la agresión, según los informes médicos. Del Pino resultó absuelto por falta de pruebas después de que ningún preso en todo el módulo testificase contra él en el juicio seguido en la Audiencia Provincial de Madrid.

Fuentes de la Guardia Civil consultadas tras su arresto este martes en el marco de la ‘Operación Cadmio’ destacan que esta ha sido una constante en la carrera delictiva de Óscar del Pino. Según explican, es una persona muy conocida en el mundo del crimen que infunde temor por lo que son varias las veces que ha resultado indemne de procesos judiciales al ser imposible encontrar a nadie que se atreva a incriminarle por miedo a represalias.

La brutal paliza por la que fue absuelto tuvo lugar a la hora de la cena del 12 de junio de 2008 en la prisión de Aranjuez. Entre los reclusos del Módulo I del centro penitenciario había uno de 36 años que arrastraba la sospecha de que estaba allí por abusar sexualmente de una menor. Uno de los acusados se acercó al funcionario que en ese momento vigilaba el comedor para confirmar «si tal rumor era cierto». El funcionario se lo desmintió, según el relato de hechos que recoge la sentencia.

«PATADAS, GOLPES Y PUÑETAZOS»

Aún así, finalizada la cena, «aprovechando el ruido y el bullicio producido por las salida del comedor» eligieron el rellano de la escalera «al ser un lugar sin cámaras de video vigilancia y sin funcionarios». Pararon al preso «haciéndole caer en las escaleras y propinándole patadas, golpes y puñetazos en la cabeza con una clara intención de atentar contra su vida».

Tras la «brutal paliza» quedó en estado vegetativo permanente. Así describe su estado la sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Madrid: «totalmente dependiente, no habla, no hay control de esfínteres, hace vida cama, sillón, silla de ruedas, no camina». Estuvo ingresado once meses en varios hospitales y el resto de su vida en una residencia de Valencia hasta su muerte en febrero de 2014.

El tribunal que valoró los hechos argumenta que «en modo alguno queda acreditado que los cuatro acusados fueran quienes golpearon» al preso. Eso a pesar de que fueron preguntados todos los presos del módulo, los funcionarios de servicio esa noche así como al responsable de la Junta de Tratamiento de la cárcel y el Director del Centro Penitenciario.

Las primeras investigaciones internas realizadas por la cárcel fueron infructuosas ya que cuando comenzaron las identificaciones de los autores de la paliza, todos los presos pidieron «permanecer en el anonimato». Además la funcionaria encargada de elaborar aquella primera Información Reservada murió antes de que se celebrase el juicio por lo que no pudo explicar sus conclusiones ante el tribunal.

«NO SABÍA NADA»

En la investigación contra Óscar del Pino y el resto de acusados sólo constan dos presos que se atrevieron a dar nombres. Pero uno de ellos se retractó en su declaración judicial: «no imputaba a ningún interno señalando que él no sabía nada».

«Es más, se desdijo de su anterior declaración al manifestar que no estaba bien de la cabeza, que estaba perdido, que no era él, que no recordaba lo manifestado, insistiendo hasta la saciedad que él no sabía nada, no recordaba nada, no vio nada y nada declaró», relata la resolución.

El otro preso que en su día dio nombres no compareció en el juicio porque fue expulsado a su país tras cumplir su condena. Añade el tribunal que la tesis de este segundo recluso es «vaga» e «imprecisa» por lo que no puede constituir «auténtica prueba de cargo». En su defensa, Óscar del Pino alegó que en el momento en el que ocurrieron los hechos estaba en su celda jugando a la Play Station. Finalmente fue absuelto.

La Guardia Civil indica que este presunto sicario cuenta con una larga lista de antecedentes: homicidio, tenencia ilícita de armas, robo con violencia, contra la salud pública, lesiones, amenazas y extorsiones. Es un treintañero vinculado con el grupo ultraderechista Ultras Sur, histórico sector de seguidores radicales del Real Madrid, actualmente expulsados del estadio.

ULTIMA DETENCIÓN

Óscar del Pino ha sido detenido este martes en el marco de una operación de la Sección de Homicidios, Secuestros y Extorsiones de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Han sido arrestados un total de diez personas, cuatro de ellas –incluido Del Pino– presuntamente implicados en el secuestro y asesinato en 2014 de José Luis Vázquez Escarpa, de 50 años de edad, empresario del sector de la recuperación de metales.

El grupo ultimaba el secuestro y asesinato de otro empresario, en esta ocasión uno de la zona sur de Madrid, que ya ha sido informado de los hechos. Los investigadores tienen la certeza de que han llevado a cabo más operaciones como esta y que, tras asesinar a sus víctimas, las descuartizaban para ocultar mejor los restos y evitar ser incriminados. Los agentes que han llevado a cabo la detención de Del Pino narran que se mostraba tranquilo en el momento de su arresto.

La trama realizaba un seguimiento previo de sus víctimas potenciales y seleccionaba a aquéllas de las que tenía constancia que poseían dinero en metálico. Todo se producía muy rápido, con las víctimas recluidas en furgonetas o en casas de campo del norte de Madrid, según las pesquisas de la Guardia Civil. Actuaban a cara descubierta, añaden las fuentes consultadas para destacar la impunidad de la que se creían acreedores.

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