Hoy me he levantado temprano, he echado un vistazo por la ventana del dormitorio y he observado que se levantaba un día soleado. Me he sentido afortunado de vivir, de disfrutar de mis hijos, de mi familia, de mi trabajo y de tener salud, sin duda algo muy importante.
Me he sentado a desayunar con mi esposa y después he comenzado a leer la prensa, actividad que practico a diario, y que pude leer lo siguiente:
<<La Audiencia Nacional condena, por el caso de las tarjetas black, a seis años de prisión al ex – presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, y a cuatro años y medio a su sucesor y ex – presidente de Bankia, Rodrigo Rato, por los delitos continuados de apropiación indebida y administración desleal por el uso de sus tarjetas… Miguel Blesa y Rodrigo Rato eluden la cárcel sin ninguna medida cautelar… Entre los demás condenados hay políticos, sindicalistas, ex – ministros, secretarios de Estado y el ex – jefe de la Casa Real>>
La verdad es que se me ha nublado el día y he comenzado a pensar que debía escribir algo al respecto. Las palabras se las lleva el viento pero lo escrito queda para siempre.
Permítanme recordarles quienes eran estos individuos:
• Miguel Blesa de la Parra nació en Jaén en 1947, se licenció en derecho por la Universidad de Granada. Trabajó en el Cuerpo de Inspectores de Hacienda y ocupó diversos cargos en la Administración, casi todos dependientes del Ministerio de Hacienda, como diría el refranero español habíamos metido “la zorra en el gallinero”. Entre 1986 y 1996 ejerció la abogacía como especialista en Derecho Tributario (miren que no me extraña) y en 1996 fue nombrado Presidente de Caja Madrid. En 2010 fue relevado por Rodrigo Rato.
• Rodrigo Rato y Figaredo nació en Madride en 1949 (por dos años podríamos decir que no es de la misma promoción que Blesa, aunque en el caso de estos lo mejor es decir que casi pertenecen a la misma “banda”).Es licenciado en Derecho y fue Vicepresidente del Gobierno de España y Ministro de Economía. También fue Director Gerente del Fondo Monetario Internacional y Presidente de Bankia entre 2010 y 2012. Que señor más grande.
Pues bien la historia es que estos dos delincuentes se preparaban técnicamente para ser más efectivos “a la hora de pillar” y además lo hacían desde el Ministerio de Economía y Hacienda, dónde mejor para robarnos a todos.
Cuando ya estaban bien preparados el Sr. Blesa se fue a la banca y desde su púlpito de Presidente de Caja Madrid, puesto conseguido por ser amigo de uno u otro, y desde allí ordenaba saquear las arcas que habían sigo engordadas por los pobres e incautos clientes, gente de bien y honrada que habían llegado a la conclusión que eran una caja segura para meter sus ahorrillos.
Mientras el Sr. Rato, desde las altas esferas de la política y nada menos que como Ministro de economía nos lanzaba discursos para explicarnos que teníamos que apretarnos el cinturón, trabajar más y cobrar menos, y así “arrimar el hombro” para levantar España y Europa. También nos decía que teníamos que cotizar más y perder servicios médicos, becas, ayudas a ancianos, etc.
Por cierto, por toda su trayectoria recibían innumerables títulos de “Doctor Honoris Causa”, reconociéndole así sus méritos. No alcanzo a entender cómo no le nombraron “Doctor Trincatus Causa” que hubiese sido más adecuado a sus logros personales.
Mientras estos toreros se dedicaban a realizar la maravillosa faena de “robar” y salir por la puerta grande, nuestros padres, los de todos, guardaban sus ahorrillos, los de toda una vida trabajando, en Caja Madrid y Bankia, en cambio ellos se llevaban el dinero robado a paraísos fiscales.
Muchos ciudadanos se compraban un coche baratito de segunda mano, o aplazaban la idea de cambiar de coche porque tenían que ahorrar para pagar los estudios universitarios de sus hijos porque ya no tenían beca.
Nuestros “honoris trincatus” enviaban a sus hijos a las universidades privadas más prestigiosas del país. Muchos teníamos que ingresar a nuestros padres en residencias y sufrir la soledad, frente a la falta de ayudas y el decaer de los nuestros, en cambio estos tenían “chachas” en casa para cuidarlos, por supuesto pagadas con el dinero que robaban.
Con sus tarjetitas “trincaban” y compraban muebles de lujo, licores de su categoría, pagaban comidas en restaurantes adecuados a su nivel, compraban trajes suaves -que la zorra vaya bien vestida- , y no se les caía la cara de vergüenza en cada rueda de prensa que ofrecían a los ciudadanos.
Este es el relato de esa España que no debía de existir porque malogra todo lo conseguido por la otra España, la de la gente honrada y trabajadora, cuando digo gente incluyo a todas las profesiones y todos los niveles. No se trata del lugar que ocupes y si de que seas honrado. Por ello este artículo es un canto a la honradez que tenemos el resto de los españoles y en contra la desvergüenza de estos individuos.
Alguien dijo una vez “A algunos personajes les pasa lo contrario que a las estatuas. Las estatuas se hacen más grandes a medida que te acercas y algunos personajes se hacen pequeñitos cuando los ves de cerca”.
Lo único que pido, por mi bien y el de ustedes dos, que sus hijos, esos que ustedes han educado tan bien, con nuestro dinerito, sientan pena de sus padres, y actúen en la vida como hombres honrados. La sociedad y este país lo agradecerá.
No quisiera despedirme sin hacer una alusión al curioso uso del lenguaje. Cuando veo una noticia que relata un robo en una farmacia de uno cualquiera, los locutores o presentadores de la televisión utilizan la palabra “ladrón” y sin embargo la sentencia dice que ustedes lo que han hecho es “apropiación indebida”. La verdad es que con la clase que ustedes tienen deberíamos inventar un término para no llamarles ladrones. Creo que sería adecuado a sus títulos y categoría denominarles “técnicos en la apropiación indebida” o “expertos en disfrutar de lo ajeno”.