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martes, 17 mayo 2022

Garrido, de apagar todos los fuegos del Gobierno regional a liderarlo hasta 2019

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El presidente de la Comunidad de Madrid en funciones, Ángel Garrido, ha sido este lunes nombrado por la dirección nacional del PP que preside Mariano Rajoy candidato del PP a la Presidencia regional hasta las elecciones de 2019, pasando así de ser la mano derecha de la expresidenta Cristina Cifuentes y encargado de apagar todos los fuegos del Ejecutivo regional a liderarlo.

Garrido, ‘número dos’ de Cifuentes durante toda la Legislatura y quien se ha encargado de dar la cara y tomar la palabra por la exidirigente en los temas más complicados, incluido en la polémica del máster, era su sucesor lógico tras años formando tándem con ella en el partido, donde han defendido enmiendas a ponencias con contenido polémico, como el origen cristiano de la formación, y acompañándola en el Gobierno desde 2015, donde ha sido su sombra.

Precisamente, en el seno del PP es donde Garrido y Cifuentes gestaron su relación de confianza, que se afianzó en 2009, en el polémico Congreso del PP de Valencia, donde ambos debatieron sobre la posibilidad de cambiar que el PP era una formación inspirada en el «humanismo cristiano» por «humanismo de tradición occidental» o «europea».

Comparte también lugar y año de nacimiento con Cifuentes: Madrid y 1964; aunque la profesión no, es Ingeniero de Minas por la Universidad Politécnica de Madrid. Decidió iniciarse en política en el Centro Democrático y Social de Adolfo Suárez para unirse años más tarde, en 1991, al Partido Popular.

Cuatro años después fue elegido concejal y portavoz del grupo popular en el municipio de Pinto, y posteriormente, en 1999, dio el salto a la capital, donde estuvo como concejal presidente de distintos distritos madrileños, entre los que destacan Villa de Vallecas y Retiro.

De 2011 a 2015, al principio con Alberto Ruiz-Gallardón y después con Ana Botella en Alcaldía, fue presidente del Pleno del Ayuntamiento de Madrid. En esta etapa, según fuentes populares, Garrido siempre destacó por «su capacidad de diálogo y entendimiento con todas las fuerzas políticas».

Un talante de mediación que trasladó después a la Comunidad de Madrid, donde fue elegido diputado de la Asamblea de Madrid en mayo de 2015 y que permitió liderar las conversaciones con Ciudadanos para alcanzar el Acuerdo de Investidura con el portavoz de la formación naranja, Ignacio Aguado.

Otra de las cuestiones que sus allegados destacan de él es que a lo largo de estos tres años como consejero de Presidencia, Justicia y Portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, ha recuperado la interlocución con los agentes sociales en todos los ámbitos de su competencia, negociaciones que estaban rotas.

PRESIDENTE EN FUNCIONES

Garrido era el favorito del PP de Madrid para liderar la Comunidad hasta las elecciones, ya que consideraban que era el relevo natural y el mejor conocedor de la política que se ha hecho a lo largo de la Legislatura. Destacaban además su talante conciliador y su perfil amable.

Pese a ello, en un primer momento el candidato del PP no contaba con el visto bueno inicial de la dirección nacional precisamente por su cercanía con la expresidenta, al que ha defendido con fervor en multitud de ocasiones, y por la idea de querer poner a una persona que refrescará.

Pero, desde que se iniciase la carrera por la sucesión, ha ejercido como presidente en funciones y ahí ha dado buena muestra de lo que su entorno ya conocía. Se ha mostrado como un hombre fiel al partido, «un disciplinado militante» según sus propias palabras, y ha insistido en que la decisión correspondía a la dirección nacional.

Garrido ha evitado dar un paso al frente y retar al partido. Simplemente se ha limitado a ponerse a su disposición, como ha demostrado en todas sus intervenciones públicas y, en concreto, en la recepción del Dos de Mayo en el que realizó un discurso neutral y evitó los focos.

Si su candidatura sale adelante, tal y como todo apunta porque a priori cuenta con el apoyo de Ciudadanos, queda sobre la mesa quién ocupará la Consejería de Presidencia y Justicia que él mismo ostentaba pues ya indicó la semana pasada que, a su parecer, la cartera debía estar encabezada por una persona diferente al presidente.

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