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martes, 29 noviembre 2022

El Gobierno nombrará a un embajador para que los españoles en el exterior contribuyan a la reputación del país

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Irene Lozano afirma que para defender que España es una democracia sin presos políticos «no ayuda que al presidente lo llamen golpista».

El Gobierno creará próximamente la figura de un embajador en misión especial para la «ciudadanía española global» para tratar de incorporar a los tres millones de españoles que viven fuera del país a la construcción de la reputación de España, según ha avanzado este viernes la secretaria de Estado de España Global, Irene Lozano.

«La reputación de España no la creamos desde mi oficina, queremos movilizar a todos los españoles que viven fuera», ha dicho durante un debate en la Casa de América con motivo de la inauguración de la exposición ’40 años de diplomacia en democracia, una historia de éxito».

En el extranjero, ha dicho, hay excelentes médicos, científicos y profesores de universidad, entre otras profesiones, que «hacen su trabajo de manera silenciosa» y pueden contribuir a la transmitir la idea de que España no es solo un país «de sol». De hecho, en el mismo debate ha hecho hincapié en que hay que transmitir la idea de que «la España de Hemingway ya no existe».

La idea de Lozano es que esta nueva figura trabaje en tres ámbitos: visibilizar a ese colectivo, reconocer su esfuerzo anónimo, y siempre con carácter voluntario, conectar a estos españoles entre sí y con España, y con el esfuerzo de mejorar la imagen del país, todo ello a través de las Embajadas y Consulados, las ‘casas’ de las distintas comunidades autónomas y las asociaciones que ya tienen varios de estos colectivos.

Fuentes de la oficina de la secretaria de Estado han señalado que el nuevo puesto no tiene que nada que ver con el que creó José Luis Rodríguez Zapatero en su primer gobierno. Se trataba entonces de un embajador en misión especial para comunidades españolas en Iberoamérica, en un momento en que el Gobierno estaba ampliando los derechos de ciudadanía para hijos y nietos de españoles con la Ley de Memoria Histórica y que fue muy criticado por el PP por considerarlo electoralista.

Ahora, explican, se trata de que contribuyan a la imagen positiva de España no solo españoles archiconocidos, como Pau Gasol o Rosalía sino los cientos de miles de profesionales que hacen un «trabajo excelente de manera silenciosa».

Lozano ha defendido la idea de que el desafío independentista en Cataluña no ha minado la imagen de España en Europa, que un año después se mantiene en una nota del 7,1 sobre 10 en el estudio del Real Instituto Elcano, pero ha admitido que sí se ha notado en las preguntas concretas sobre la actuación del Gobierno.

En concreto, ha reconocido que las imágenes de las cargas policiales el 1-O no ayudaron a la imagen de España. Aunque, ha dicho, «muchas eran falsas o de enfrentamientos anteriores, algunos con la policía autonómica», el Gobierno debió de estar preparado para responder a la propaganda oa las exageraciones de las cifras de heridos.

En todo caso, Lozano ha defendido que decir que en España hay «presos políticos y exiliados» es una «ofensa» para un país que tiene una memoria reciente de una guerra civil, donde muchísimas familias han tenido familiares presos, exiliados o fusilados. «Mi abuelo fue maestro de la República y por eso fue preso político, estuvo siete años sin saber de qué se le acusaba, sin derecho a abogado ni a juicio», ha relatado.

2019, FECHA PERFECTA PARAEXPLICAR QUÉ ES UN EXILIADO

Lozano cree que 2019, fecha en que se cumplirán 80 años del fin de la Guerra Civil y, por tanto, del «gran éxodo» –aunque el exilio comenzó antes– puede ser «un momento perfecto» para explicar qué es un exiliado, «alguien que ha tenido que abandonar su país perseguido por sus ideas».

Es más, ha incidido en que tanto Amnistía Internacional como Human Rights Watch han dejado claro que en España no hay presos políticos y «nadie es encarcelado por sus ideas». Lo que hay, ha dicho, es gente que ha huido de la Justicia para no asumir sus responsabilidades. En este punto, ha dejado claro que tiene cierto respeto por quienes han asumido su responsabilidad, como el líder de ERC Oriol Junqueras, pero no por quienes han huido para no hacerlo (como el ‘expresident’ Carles Puigdemont y otros exconsejeros).

Con todo, ha advertido de que para defender en el mundo que en España no existen presos políticos y que el país está en el 10 por ciento de los más democráticos, «no ayuda que el presidente del Gobierno reciba el calificativo de golpista». De hecho, cree que en el debate político español es necesaria cierta «autocontención».

Del mismo modo, se ha declarado «perpleja» por el hecho de que dentro de España se haya cuestionado el valor del acuerdo alcanzado sobre Gibraltar en el Brexit. «Cuando un líder de la oposición salga y felicite al Gobierno por un acuerdo seguro que gana un montón de votos», ha opinado.

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